La sociedad de masas (4): la muerte del lenguaje

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Parte 1 – Tecnocracia y hombre-masa

Parte 2 – El desarraigo y la desaparición del “homo faber”

Parte 3 –  El “alma” del hombre-masa

 

4.- La muerte del lenguaje

 

interculturalidad_5502.jpgLas reflexiones sobre la relación entre la constitución del hombre-masa y, al menos, la deconstrucción del lenguaje, han sido escasas. El lenguaje es imposible que se desarraigue de la naturaleza racional, pero sí puede quedar profundamente contrahecho y distorsionado. Y no nos referimos meramente a la merma de su riqueza léxica y sintáctica, sino a su función primordial que es expresar universalmente lo pensado[1]. Bauman, ante la debacle de la Política con mayúscula en la modernidad líquida, reclama “La posibilidad del universalismo (que) se basa en esta capacidad común de lograr una comunicación eficaz sin recurrir a significados compartidos e interpretaciones predeterminadas”[2]. Sin ella no sólo no es posible el lenguaje, sino tampoco la comunidad política y, por tanto, nos abocamos a la trama ateleológica del hombre-masa.

Uno de los pilares del imaginario posmoderno es la multiculturalidad que ensalzaría precisamente lo contrario: la capacidad de los hombres pertenecientes a diferentes culturas a comunicarse entre sí. Con otras palabras, el multiculturalismo es una de las características por las que se reconoce el armazón de la sociedad de masas. Pero la “muerte” del lenguaje tal y como lo hemos expresado impide la comunicación multicultural: “El multiculturalismo –apunta Bauman- significa, sumariamente, la separación de la ciudadanía de la asignación de una cultura y de la autoadscripción a ella por parte de los ciudadanos, convirtiendo esta última elección en una asunte esencialmente privado … (por eso) el muticulturalismo … elimina a priori la posibilidad de cualquier comunicación e intercambio cultural”[3]. De hecho, otro de los condicionantes de la dificultad del uso del lenguaje es que estamos sometidos a los que Bajtín: denomina logosfera  o “matriz de significados posibles”, que en nuestra cultura de masas va cambiando constantemente. Ejemplo de ello es la transmutación constante de términos que se ponen de moda, hasta llegar a su uso obligatorio, por la denominada corrección política.

No es de extrañar que la sociedad de masas sea una constante estimulación, al griterío, al alarido y rematado por el gruñido. El silencio y la sociedad de masas son incompatibles

71536091.jpg.CROP.rectangle3-largeChristopher Lasch en La rebelión de las elites, titula la II parte con un significativo: La decadencia del discurso democrático. Aunque ya han pasado bastantes años de su publicación, la premonición que anunciaba en estos capítulos, se ha ido cumpliendo. En el capítulo 6, por ejemplo, bajo el título de La conversación y las artes cívicas, relaciona la pérdida de los rituales profanos, como una retraimiento de la relacionalidad que acabará afectando al lenguaje: “Nuestro modo de comer –afirma- está cada vez menos asociada al ritual y a la ceremonia”[4]. Indudablemente la pérdida de la costumbre y ritualización de la comida en familia ha alterado sustancialmente la comunicación entre los miembros de la familia. O bien, el capítulo 9 está dedicado al “arte perdido de la discusión”; o el capítulo 11, a la abolición de la vergüenza. En el pensamiento tradicional católico, la pérdida del pudor se detecta en la casa, en el vestir y en el lenguaje. La vulgarización de estas tres dimensiones de la vida que protegía el pudor, dan la razón a la referencia aludida más arriba, de Ortega, al referirse a la vulgaridad de las masas.

Mucho podría decirse sobre la autodestrucción cultural del lenguaje en nuestra civilización, acompañando la implantación del fenómeno masa. En nuestra colaboración al libro Hombre/Animal la disolución de una frontera[5], aportábamos datos al respecto. Por ejemplo, Robin Alexander defiende que la edad de aprendizaje de la lectura y la escritura, debe iniciarse como mínimo a los seis años[6]. Este retraso conlleva una pérdida irreversible de ciertas capacidades de la mente con respecto al lenguaje. O bien, Leonard Bloomfield, rechaza que el lenguaje deba ser estudiado desde la perspectiva de los procesos mentales, sino simplemente desde los hechos sensorialmente perceptibles: el sonido del lenguaje y no los procesos mentales que los provocan. Esta corriente de pensamiento no podía menos que acabar en el esperpento de la reivindicación del “gruñido” como elemento esencial del lenguaje. Y apareció la teoría del Grito Primal desarrollada por Arthur Janov a finales de los 70[7]. Una vez oyó un alarido de un joven paciente e interpretó y así ha quedado definido como “un dolor reprimido de la lactancia o de la infancia”[8]. No es de extrañar que la sociedad de masas sea una constante estimulación, al griterío, al alarido y rematado por el gruñido. El silencio y la sociedad de masas son incompatibles.

Javier Barraycoa

NOTAS

[1] Aunque las lenguas son particulares, el lenguaje es universal por eso todas las lenguas pueden traducirse entre ellas. Esta tesis contrasta con el estructuralismo que pretende hacer de cada lengua un lenguaje en sí, intransferible a otros lenguajes.

[2] Zygmunt Bauman, En busca de la política, FCE, México, p. 211.

[3] Ibid., p. 207.

[4] Christopher Lasch, La rebelión de las elites y la traición de la democracia, Paidós, Barcelona, 1996, p. 105.

[5] Javier Barraycoa, La animalización y la deshumanización como progresión-regresión cultural, en Jorge Martínez et Javier Barraycoa (eds.), Hombre/Animal. La disolución de una frontera, Scire, Barcelona, 2012.

[6] Nos referimos al informe titulado Children, their World, their Education,  fruto de un estudio de seis años basado en 4.000 documentos publicados, así como la revisión de evidencias, informes escritos y entrevistas personales. El estudio fue financiado por la Esmée Fairbairn Foundation.

[7] Arthur Janov, El grito primal, Edhasa, Barcelona, 2009.

[8] Ante ello, elaboró la teoría de que hay sentimientos primales derivados de un mal parto, de no haber sido acariciado suficientemente, etc., que se van acumulando a una memoria psíquica y nos provoca una neurosis que nos impide entrar en la realidad.

 

 

 

 

Un comentario en “La sociedad de masas (4): la muerte del lenguaje

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