Monumentos retirados en Cataluña bajo el amparo de la Ley de memoria democrática.

NOTA PREVIA: este estudio, evidentemente, no recoge exhaustivamente todos los monumentos, placas y callejeros, destruidos, retirados, resignificados o cambiados. Pretende ser un muestrario de cómo ha actuado las orwelianas leyes de memoria histórica.

Durante la Guerra Civil española, Cataluña fue zona republicana desde julio de 1936 a febrero de 1939, fecha en el que las tropas nacionales liberaban totalmente la provincia de Gerona. Durante ese período, en la retaguardia republicana catalana, se produjeron 8.352 asesinatos. Todos ellos se sucedieron bajo el amparo de la Generalitat de Cataluña, gobernada por Companys, y el gobierno de Negrín en Barcelona, desde octubre de 1937. Muchos de ellos eran sacerdotes diocesanos, religiosos y religiosas, y su recuerdo se mantuvo en memoriales, placas y monumentos de carácter estrictamente religioso. Incluso se iniciaron sus procesos de beatificación que se detuvieron con los nuevos vientos conciliares. Sólo en el pontificado de Juan Pablo II, pudieron reabrirse. Pero el terror desatado también recayó sobre hombres y mujeres, bien por su condición de creyentes seglares, bien por razón de su ideología política. La dureza de los años vividos en la retaguardia dejó una honda huella en los familiares y vecinos de los asesinados. Por ello no es de extrañar que en Cataluña proliferaran innumerables monumentos, cruces y placas.

Como en otras partes de España, algunos de los monumentos fueron promovidos por las nuevas autoridades, otros se realizaron gracias a suscripciones populares. Muchos simplemente fueron sencillas cruces o placas sufragadas por algún alma caritativa. En los inicios de la Transición, empezaron a resignificarse muchos de los monumentos que estaba dedicados “A los caídos por Dios y por España”, preservándose sólo el elemento religioso de la cruz. Otros no precisaron de una Ley de memoria democrática porque fueron vandalizados y ninguna administración se ocupó de restaurarlos. Algunos de estos monumentos han acabado en los cementerios municipales, bien con una inscripción en recuerdo a “Todos los muertos en la Guerra civil”, o simplemente se mantienen sin ninguna referencia. Otros descansan en almacenes municipales o han sido destruidos por las propias autoridades. Algunos eran sencillos y su valor estaba en lo que recordaban, y otros eran verdaderas obras de arte realizadas por artistas de renombre. Por provincias, recogeremos algunos de los monumentos más significativos que las leyes de “memoria” han condenado al “olvido”. Son centenares y centenares los que han sido borrados de la vista de los catalanes y, por desgracia, no podemos hacer referencia a todos. Hemos salvaguardado las referencias a los que quedan.

PROVINCIA DE BARCELONA

Monumento a los socios del F.C. Barcelona caídos por Dios y por España. Es, curiosamente, el primer Monumento a los Caídos que se realizó en Barcelona, inaugurándose el 19 de julio de 1939 y estuvo a las puertas del desaparecido campo del FC Barcelona de Las Corts. Estaba constituido por dos grandes lápidas y un pequeño obelisco en medio, orlado con el escudo del F.C. Barcelona. Las lapidas, que mostraban el Yugo y Flechas, decían: “Señores Socios del Fútbol Club Barcelona Caídos por Dios y por España”, seguido por los nombres de los socios asesinados. Miles de personas, así como los jugadores del primer equipo, que disputarían más tarde un encuentro de futbol, saludaron brazo en alto la inauguración del monumento entonando el Cara al Sol. En el museo del Barça se guarda una foto del evento, pero recortada. La foto completa se puede ver en la revista Marca, n.º 25 de 2 de agosto de 1939, en su página central, en la que se ve una masa de entusiastas brazo en alto. Lo más probable es que este monumento fuera costeado por Juan Barguñó Grau, hijo de Barguñó Ribas, el primero referido en la lista de caídos. Con el traslado del campo del Barça, el monumento desapareció.

Monumento a los Caídos en Montjuich. Uno de los lugares emblemáticos en Barcelona de torturas, encarcelamientos y fusilamientos fue el histórico Castillo de Montjuich. Nada más acabar la guerra se improvisó en el llamado Baluarte de Santa Elena la primera Misa en memoria de los ahí fusilados. Cada año se celebraba una eucarística en ese mismo sitio hasta 2015 en que fue prohibida por el Ayuntamiento. El primer monumento que se erigió era muy sencillo, pero en 1940 se fue completando con una parte arquitectónica y otra escultórica. El proyecto fue propuesto por el capitán general Luis Orgaz y financiado por una suscripción popular encabezada por el Ayuntamiento. El monumento fue diseñado con tres arcos, destacando el cuerpo central de mayor tamaño. En este cuerpo se encuentra un altar y un sepulcro, con un obelisco y una cruz. En el arco se inscribió el lema “A los Caídos por Dios y por España. ¡Presentes!”, que sería cambiado por uno muy genérico en 1986. El conjunto fue realizado por los reconocidos arquitectos Manuel Baldrich, Joaquim de Ros i de Ramis, Josep Soteras y Manuel de Solà-Morales, y los famosos escultores Miquel y Llucià Oslé. Estos últimos se encargaron de realizar la escultura de la figura yacente del monumento. En 2008 se sustituyó el lema por una placa con la dedicatoria 2En memoria de cuantos fueron fusilados en este Foso de Santa Elena y de todas las víctimas de la Guerra Civil”. En junio de 2023 se retiraba la escultura de los hermanos Oslé, quedando ocultada en un almacén del Museo de Historia de Barcelona.

Estatua ecuestre del General Franco en el Castillo de Montjuich. Fue realizada por Josep Viladomat, en 1963. Estuvo situada en el castillo de Montjuich hasta 2008, fecha en que fue retirada en virtud de la Ley de Memoria Histórica. El encargó partió del alcalde José María de Porcioles pues Barcelona carecía de una escultura dedicada a Franco. Ello fue también en agradecimiento por la donación a la ciudad del castillo de Montjuich en 1960. El General Franco está representado en uniforme militar, sujetando con la mano izquierda las riendas del caballo y el brazo derecho alzado, como dirigiendo a sus tropas. La estatua fue colocada en el patio de armas del castillo de Montjuich, donde fue inaugurada por el propio Franco el 17 de junio de 1963. Con la Transición la estatua fue objeto de frecuentes vandalismos, lo que provocó que fuese retirada al interior del Museo Militar del castillo. En 2008, fue retirada de su emplazamiento y guardada en el almacén municipal de Vía Favencia. Estando en este almacén le fue sustraída la cabeza en 2013, sin que fuese posible averiguar el autor de la decapitación ni el paradero de esta parte de la escultura. ​ En octubre de 2016 la estatua fue objeto de una agria polémica al ser expuesta de nuevo en la vía pública en el contexto de una exposición organizada en el Centro Cultural del Borne. La estatua fue colocada en el exterior del centro expositivo y desde el día de su colocación fue objeto de diversos actos vandálicos por lo que tuvo que ser retirada. En la actualidad está depositada en el almacén del Museo de Historia de Barcelona.

Monumento a los Caídos en la Avenida Diagonal. El tercer Monumento a los Caídos con que contó Barcelona fue encargado por el alcalde Antonio María Simarro Puig, en la anteriormente denominada Avenida del Generalísimo Franco y delante del antiguo Palacio Real. Fue inaugurado el 19 de octubre de 1951, al acto asistió el General José Moscardó Ituarte. Su construcción corrió a cargo de los arquitectos municipales Adolfo Florensa y Joaquín Soteras. El conjunto tenía una gran columnata que servía de fondo y una peana con una estatua del famoso escultor Josep Clarà, con un hombre de pie que sostenía entre sus brazos a otro fallecido en combate. El conjunto estaba colocado en el centro de un pequeño estanque y contenía la inscripción: “Caídos por Dios y por España”. Con motivo de la ejecución de Puig Antich, y como protesta, en mayo de 1972 se hizo estallar una bomba que deterioró gravemente la escultura y hubo de rehacerse. El 1 de julio del 2001, jóvenes independentistas destrozaron la estatua de Clarà. Restaurada la estatua, fue trasladada al Museo Nacional de Arte de Catalunya (MNAC). Posteriormente en 2005 el Ayuntamiento tomo la decisión de desmantelar todo el monumento, derrocando totalmente la columnata.

Estela dedicada a la Legión Cóndor. Una estela en honor a la Legión Cóndor se instaló en Barcelona el 22 de noviembre de 1941 en la Diagonal cruce con la Avenida Carlos III, en las inmediaciones de la actual Corte Inglés. Era un monumento en recuerdo de nueve aviadores alemanes que habían muerto el 24 de febrero de 1939 en un vuelo entre Barcelona y Sttutgart. En la estela constaban los nombres de los fallecidos y un lema: “Muertos por Dios y por España”. En 1946 el monolito sufrió un atentado y en 1980 terminó siendo retirado. El Ayuntamiento de Guernica había presentado una queja en protesta por los famosos bombardeos sobre la villa.

Monumento a la Victoria. En el cruce entre la Diagonal y el Paseo de Gracia de la Ciudad Condal, existía de antes de la guerra civil un monolito. Durante la Segunda República se pergeñó la idea de que fuera una plaza dedicada a honrar la Primera República y uno de sus artífices: Francisco Pi y Margall. En 1939 las nuevas autoridades iniciaron la redecoración del monolito, solicitando al prestigioso escultor Frederic Marès una alegoría a la victoria nacional. Marés recuperó una escultura que había modelado en 1932. Se trataba de la figura de una mujer levantando con la mano un ramo de laurel. En la cima del obelisco se colocó un águila. Con la llegada de la Transición, el águila fue cambiada por un remate en forma de pirámide. Una inscripción que recordaba a los héroes nacionales se retiró ya en 1979. Y un escudo de España que la acompañaba, fue arrancado ese año con nocturnidad y alevosía. La escultura, durante la posguerra sufrió varios atentados. El más importante fue la víspera del Primero de Mayo de1946, cuando un artefacto explosivo la tumbó durante una manifestación clandestina. El 30 de enero de 2010 una gran grúa la bajó de la peana, en aplicación de la Ley de Memoria Histórica. Actualmente descansa en la nave municipal de Vía Favencia.

Monumento a José Antonio en Barcelona. El 29 de octubre de 1964, aniversario de la fundación de la Falange, se inauguraba en Barcelona un monumento a José Antonio Primo de Rivera, en la confluencia de Infanta Carlota (hoy, Josep Tarradellas) con la Avenida de Sarriá. El acto fue presidido por el ministro José Solís y por Pilar Primo de Rivera. La presencia de público fue impresionante, como testimonian las fotos de la época. El autor del monumento fue el arquitecto Jordi Estrany, y el artista que ejecutó el medallón y los relieves, Jordi Puiggolí. El monumento consistía en un gran paralelepípedo revestido de mármol negro con los dos relieves mencionados. En la parte posterior, un estanque; en la parte frontal, la inscripción “Barcelona a José Antonio”. El alcalde era José María de Porcioles. José Antonio había vivido en Barcelona, donde había realizado parte de su servicio militar en el cuartel de Gerona, en la calle Lepanto y fue un gran defensor de Cataluña en sus discursos. En 1981, el alcalde socialista Narcís Serra empezó la eliminación de la parte simbólica del monumento, el Yugo y las Flechas, el relieve con la cara de José Antonio y la placa con la dedicatoria. En 2009, el Ayuntamiento de Barcelona, dirigido por el socialista Jordi Hereu, decidió derribarlo, contando con el apoyo de Ciudadanos de Albert Rivera. La decisión resultó polémica ya que el monumento tenía un nivel CC (no derribable) de protección patrimonial. Los relieves fueron devueltos a su escultor, que ya muy anciano era incapaz de comprender por qué los desmantelaban.

Héroes de Espinosa de los Monteros. El monumento fue erigido en honor a los Héroes de Espinosa de los Monteros. Se trataba de un grupo de 35 combatientes catalanes de la Primera Centuria Catalana de Falange, conocida como Virgen de Montserrat. Cayeron en combate, en 1936, en ese paraje burgalés. El monumento fue levantado en 1955 cerca de la Avenida Diagonal, en la actual Plaza Prat de la Riba, entonces Héroes de Espinosa de los Monteros, en la confluencia de la Gran Vía Carlos III. Fue obra de Joan Puigdollers y representaba a un hombre desnudo, en posición de firme, que apoya su mano izquierda en una bandera. La imagen, de reducidas dimensiones, estaba acompañada de un lema: “En los montes de Espinosa / hay una fuente que mana / sangre de los catalanes / que murieron por España”. La estatua fue retirada en 1979 y 20 años más tarde, en su lugar, se levantó un monumento dedicado a Prat de la Riba.

Monolito en honor al General Moscardó. En la esquina de las calles de Guardia Urbana y Joaquín Blume de Barcelona, detrás del Palacio de Deportes de Montjuich, se colocó en 1955 un discreto monolito. Era una torre de piedra decorada con una especie de medallón que incluía cuatro cruces de Santiago y el perfil del General Moscardó. Fue erigido en agradecimiento porque, siendo su protagonista delegado nacional de deportes, se celebraron en Barcelona los Juegos Mediterráneos. El monolito era obra de José María Navarro que situó en el frente un retrato del homenajeado dentro de la laureada de San Fernando, la máxima condecoración militar española. Discretamente se mantuvo, sin ninguna inscripción, hasta el 2004, cuando fue retirado.

Monumento a los caídos en Terrassa. Terrassa fue la población barcelonesa que más asesinatos registró proporcionalmente en la Cataluña republicana. En total fueron 231. El Monumento a los Caídos se inauguró el 24 de enero de 1944, cuatro años después de haberse colocado la primera piedra del monumento, financiado mediante suscripción popular. El proyecto, obra del arquitecto Frederic Viñals y el escultor Jaume Bazin, costó 300.000 pesetas. Su ubicación fue el Paseo del Conde de Egara, donde se creó una gran rotonda para colocar el monumento. El espacio recibió el nombre de Plaza de los Caídos y hoy es la Plaza del Doctor Robert. Era un elemento de planta circular que se levantaba hasta los 15 metros de altura y estaba construido con tres pilares. En el interior había una cripta de pequeñas dimensiones y estaba decorado con el escudo de España con el águila de San Juan y el emblema del Yugo y las Flechas. Arriba, flanqueando un monolito alzado, dos soldados: a la izquierda un guerrero de las Cruzadas medievales y a la derecha un soldado nacional. Abajo, en el centro, la figura de una matrona con el brazo derecho levantado, en representación de la Victoria. En el zócalo, estaba la siguiente inscripción: “Caídos por Dios y por España: ¡Presentes!”. Fue derribado en 1991 y alguno de sus elementos integrantes, como las esculturas, fueron trasladados al cementerio municipal.

Monumento a los Caídos en Sabadell. En la población de Sabadell el saldo de asesinados en la retaguardia republicana fue de 98 personas. Con la visita de Franco, en enero de 1942, el Ayuntamiento reiteró su deseo de erigir un “monumento a la memoria de quienes dieron su vida por Dios y por la Patria, en el lugar más noble y respetuoso de la Ciudad, junto a la Iglesia, representación de Dios, y cerca del Palacio Municipal, representación de la Patria”. El proyecto del Monumento a los Caídos, obra de Joaquim Manich y Comerma, arquitecto municipal, se aprobó el 15 de octubre de 1942. La inauguración fue el 1 de agosto de 1943 y se incluyó dentro de los actos de la Fiesta Mayor. Algunos de los rasgos dque más destacaban en la Cruz en los Caídos de Sabadell eran la simetría, la sobriedad, las líneas clásicas y los elementos decorativos y arquitectónicos. El 7 de noviembre de 1979, se iniciaban las obras de desmontaje, siendo uno de los primeros monumentos retirados en la Transición. Se desmanteló piedra por piedra. Durante los trabajos saltó la sorpresa cuando en el interior del monumento apareció una caja metálica. Se pudo comprobar que contenía, en distintos recipientes, muestras de distintas tierras que, seguramente, correspondían a los distintos campos de batalla donde habían muerto sabadellenses del bando nacional.

El Monumento a los caídos en Mataró. Tras la guerra, en 1945, se había inaugurado un monumento que representaba una figura masculina en posición firme y brazo derecho alzado. Este monumento se deterioró debido a la mala calidad de los materiales. Se encargó entonces la creación del nuevo al escultor de la ciudad Cusachs Xivillé. Este último, que representaba una escena en alegoría a la “maternidad” para evitar referencias estéticas al Régimen, fue inaugurado en 1967 por el alcalde Pedro Crespo Gil como Monumento a los Caídos. En 1974, el monumento fue víctima de una atentado por parte de un grupúsculo autodenominado Organització de Lluita Armada (O.LL.A) del que fueron detenidos varios responsables. En la comarca, en el contexto de la ejecución de Salvador Puig Antich, se produjeron varios atentados con explosivos. Finalmente fue retirado.

Monumento a los caídos en Manresa. Fue inaugurado el 18 de julio de 1958 en la plaza de la Reforma y contó con un presupuesto que ascendía a 685.000 pesetas de la época. Se trataba de un obelisco, de 16 metros de altura, que sustituiría el que desde el año 1940 se levantaba en el cementerio municipal. La bendición e inauguración fue presidida por el gobernador civil, Felipe Acedo Colunga. Le acompañaba una nutrida representación de la sección local del Movimiento, junto a su presidente, Pedro Carreras, al frente. Tras la consagración se entregaron medallas de oro de la ciudad a los banderines de las delegaciones de: Ex-combatientes, Ex-cautivos y Centuria Audina. Esta última tomaba el nombre del manresano Fulgenci Audina Claver, fallecido en el frente de Rusia alistado en la División Azul. La Centuria integraba a los manresanos que habían sido voluntarios. El acto se cerró con ofrendas florales, seguidas de los habituales parlamentos de las autoridades, del canto de los himnos nacional y del Movimiento. Durante la Transición, el monumento fue retirado y se encuentra desmontado en el exterior del cementerio de Manresa, en una zona reservada a los trabajadores de parques y jardines. La parte que todavía se conserva actualmente es un pedestal de base cuadrangular con el relieve del escudo de España en su frontal.

Monumento a los asesinados en la carretera de Talamanca. Al comienzo de la Guerra Civil varios prohombres e industriales de Terrassa fueron detenidos en  la población de Matadepera y conducidos a un lugar de la carretera de Talamanca donde fueron asesinados. Después de la guerra se construyó un monumento a su memoria en ese mismo lugar. Era un monumento funerario cúbico rectangular. En el centro de la parte frontal la presidía un rectángulo de bronce con una cruz. En los lados había inscripciones en bajorrelieve con el nombre de las víctimas. En la parte superior: “24 de julio 1936”. A la izquierda: Francisco de Padua Bahía Tobella, Joaquín Barata Roquefort, José Mª Durán Torres, Agustín Prat Marcet. A la derecha: Francisco. Salvans Armengol, Juan Salvans Piera, Cayetano Valles Pujals, Manuel Vallhonrat Comerma». En la parte inferior: “Víctimas del marxismo”. El 2 de diciembre de 2011 se procedió a derribar el monumento que había sido frecuentemente vandalizado.

Monumento a los Caídos en El Papiol. Acabada la guerra, se erigió en la localidad un monumento a los Caídos por Dios y por España. Se trataba de un monolito rectangular de yeso y ladrillo, con una cruz de grandes dimensiones. El pedestal contenía un escudo de España con el águila, así como una placa con los nombres de los papiolenses del bando nacional muertos durante la Guerra Civil. El monumento, durante la transición, fue retirado. Se erigió en la misma población un monolito de piedra rectangular con una inscripción dedicada a José Antonio Primo de Rivera. Actualmente se ha resignificado con el lema: “Pert tots els morts del poble 1936-1939)”.

Monumento a los Caídos en Vilassar de Dalt. En esta población se erigió tras la guerra un monumento dedicado a los hermanos Francisco y Beneto Artigas, en el lugar de su asesinato en el borde de la Carretera de Vilassar con Premià de Mar. El monumento fue retirado del espacio público en 2020 y depositado en el Museu Arxiu de Vilassar. En el mismo museo se encuentra una placa con los nombres de todos los asesinados en la población, que sumaban un total de siete y con una dedicatoria a José Antonio Primo de Rivera. Esta placa se hallaba en la plaza principal del pueblo, llamada en su momento Plaza del Caudillo y actualmente denominada Plaza de la República.

Monumento a los Caídos en Canet de Mar. Era un monolito de piedra obra del artista Josep Cabruja Criazola, inaugurado en 1940. El monumento era de base cuadrada. A cada lado del obelisco estaba el símbolo del Yugo y las Flechas y una inscripción en la parte baja con los nombres de los vecinos asesinados en la retaguardia o como voluntarios en el bando nacional. Inicialmente y durante el franquismo el monumento estaba situado en la Plaza de los Caídos, actual Plaza del Venerable Gabriel Macià. Desde muy temprano, en 1977, se reubicó en el Cementerio Municipal. En su emplazamiento original, el monumento estaba emplazado dentro de un espacio rectangular, con unas esferas en cada arista, decorado con un dibujo emplafonado de estilo barroco realizado con teselas de mármol blanco y pizarra. Para su traslado se le extrajeron las losas con los nombres y la zona decorativa en plafonada, así como los símbolos nacionales. Las losas con los nombres fueron enterradas en los nuevos cimientos del monumento.

Placa a los Caídos en Moyá. Originalmente era una placa de mármol con una cruz ubicada el 7 de mayo de 1939 en el obelisco de la fuente de Sant Joan, en la Plaza Mayor. Posteriormente, se cambió por una placa de piedra con una cruz pintada de negro y los nombres de 32 vecinos “caídos por Dios y por la Patria”, encabezadas por el nombre de José Antonio Primo de Rivera. En la parte inferior, se encontraba un relieve de un soldado caído. El 10 de agosto de 1940 se cambió la placa de piedra por una de mármol y se trasladó a la fachada de la iglesia. La placa fue retirada en septiembre de 1978 tras aparecer sobre ella una pintada que decía “o todos o nadie”, siendo guardada al Museo de Moyá.

Monumento a los Caídos en Gironella. Gironella era una población de profunda tradición carlista. Para el Alzamiento del 18 de julio en Barcelona, salieron 22 requetés, pero el fracaso en la capital catalana les obligó a volver a la población, esconderse o pasar al bando nacional. En los primeros días fueron asesinados varios de aquellos voluntarios. Al acabar la guerra, como en tantas poblaciones, se erigió un monumento a los caídos. Actualmente el monumento ha desaparecido y es imposible recoger información sobre su destino.

Cruz de los Caídos en Artés. La “Cruz de los Caídos” de la población de Artés fue erigida en el año 1943 en recuerdo de los vecinos asesinados en la retaguardia republicana. El monumento tenía una inscripción en recuerdo “A los caídos por Dios y por España”. En 2003, el ayuntamiento de Artés, gobernado por ERC, había aprobado tres mociones para retirar el monumento. En el año 2003 una moción consiguió que se retirara el escudo franquista del monolito. En el año 2003 el monolito de trasladó del centro del pueblo hasta el cementerio municipal y el año 2012 se aprobó que se desmantelara el monumento, una acción que se ejecutó en diciembre de 2013.

Monumento a los Caídos en Centelles. Era un monumento conformado por un obelisco de piedra sostenido por una base rectangular, también de piedra, sobre la que está esculpida una cruz griega. De la base de piedra parte un bloque de mármol, que originalmente contenía una inscripción en recuerdo a los Caídos. Originalmente estaba situado en la calle Jesús, frente a la capilla de Jesús. En 1971 se trasladó a su emplazamiento a una nueva plaza, que entre 1973 y 1979 recibió el nombre de Almirante Carrero Blanco y que de 1979 a 2018 se llamó plaza de los Ángeles. En otoño de 1994 se sustituyó la placa, que estaba en muy mal estado, por una de bronce con la inscripción (en catalán) “A todos los centellences muertos durante la guerra de 1936-1939”. En 2018 la estructura principal del monumento con el obelisco se desmontó y trasladó a un almacén municipal, mientras que el bloque de mármol rectangular con la placa de bronce se trasladó a la pared exterior de entrada del cementerio.

PROVINCIA DE GERONA

Monumento a los Caídos de Gerona. En la diócesis de Gerona, en una primera encuesta tras la Guerra Civil se dio la cifra de 792 asesinados, entre ellos 195 sacerdotes, 74 religiosos y tres seminaristas. Para construir el monumento a los Caídos se aprovechó el basamento que se había construido en 1933 para un futuro monumento al compositor Anselm Clavé, situado en la Avenida de Ramon Folch. En 1942 fue reconvertido en Monumento a los Caídos. Sobre un pilar que contenía el escudo español del nuevo Régimen, se erigía un obelisco truncado con cruces en las cuatro esquinas. En la base, se hallaba un altar para las misas de campaña y, en los lados, dos pináculos menos altos como contrafuertes. En 1964, el monumento fue trasladado a la plaza de la Diputación y en 1980 se le cambió la dedicatoria que se hacía extensiva a los fallecidos de los dos bandos y decía: “A tots els gironins morts a conseqüència de la guerra civil”. Fue una solución “conciliadora”, similar a la de otras poblaciones. Con excusa de la reurbanización de la plaza de la Diputación, en 2009, el monumento fue retirado definitivamente de la vía pública y ocultado en un almacén municipal.

Puente del Caudillo. El actualmente llamado Pont de l´Aigua, que cruza el río Ter, tras la guerra fue llamado Puente del Caudillo, debido a la reconstrucción que hicieron de él las tropas nacionales cuando entraron en la ciudad en 1939. Al final de las barandillas hay cuatro monolitos, uno por lado, donde todavía se leía en una lápida: “Puente del Caudillo. Construido en 130 días por los soldados de Franco. inaugurado el 4 de febrero de 1940. ¡Arriba España!”. En el puente también había dos escudos de España, dos símbolos de falange, un escudo de Gerona, uno de la población de Sarrià y de dos cuerpos militares. En los monolitos se representaban cuatro escenas bélicas de la Guerra Civil: Alto de los Leones, Alcázar de Toledo, Batalla de Oviedo y el crucero Canarias. En 1986 se retiró la placa que daba razón del nombre del puente y de su reconstrucción y se eliminó cualquier otro vestigio que pudiera recordar su origen.

Cruz de El Collel. En un bosque cercano al santuario de Santa María del Collell se levanta una modesta cruz de piedra en memoria de los 48 prisioneros que en los últimos días de la guerra civil española fueron fusilados por orden del general Enrique Líster, al mando de las tropas republicanas que se retiraban hacia la frontera. Es el episodio que describe Javier Cercas en Soldados de Salamina, la novela que trata de la mirada que se cruzaron uno de los fundadores de Falange, Rafael Sánchez Mazas, y el miliciano que le descubrió escondido tras unos matorrales pero decidió no denunciarle y salvarle la vida. Hasta hace poco el monumento, esencialmente religioso, fue respetado por toda la comarca. En 2020, grupos financiados por la Generalitat de Cataluña iniciaron campañas contra la cruz por su significación “franquista”. Fruto de esta campaña la cruz fue vandalizada el 22 de julio de 2021.

Monumento de Pont de Molins. Se trata de monumento funerario articulado a partir de una plaza rodeada por una cimentación que soporta el peso del monumento. Originalmente había un hueco de piedra que presidía el recinto. Sobre la pared empedrada había un escudo de España de hierro forjado. Frente al escudo se encontraba un altar ceremonial de piedra. El monumento está construido a pocos metros del barranco de Can Tretze, donde el 7 de febrero de 1939 fueron fusilados y quemados 42 prisioneros de guerra que habían sido detenidos en Teruel y Guadalajara por el ejército republicano. En concreto, se trataba de 17 oficiales del ejército nacional, 21 militares italianos, 1 aviador alemán y 3 eclesiásticos. Entre estas víctimas, estaba el obispo de Teruel, Anselmo Polanco, y el coronel Domingo Rey de Harcourt, encargado de la defensa de Teruel durante el invierno de 1937-1938. Los prisioneros habían llegado a Pont de Molins el 31 de enero de 1939, en el marco de la operación de retirada hacia Francia del ejército republicano. Por circunstancias que aún no se han despejado, unos treinta combatientes desobedeciendo las órdenes del general Rojo de no ejecutar prisioneros y entregar al obispo a las autoridades nacionales, y tras una discusión con los soldados que los custodiaban, trasladaron a los prisioneros hasta el barranco de Can Tretze. Allí fueron fusilados y quemados. Dos días después, un pastor de la zona localizó sus cadáveres. El monumento en su recuerdo fue inaugurado y bendecido el 22 de noviembre de 1940. Actualmente presenta un estado de deterioro extremo, tanto por la falta de mantenimiento como por la acción de particulares, que lo han llenado periódicamente de pintadas y han destruido casi todos sus elementos. Originariamente, a la entrada del camino que lleva al monumento, había una lápida con la siguiente inscripción grabada: “Caminante: Por ahí huyó la furia roja, dejando como huella de su paso satánico cuarenta mártires. Piensa en ellos con una oración. 7-2-39. Que están presentes en nuestro afán. ¡Viva España! ¡Arriba España! 22-11-40”. Evidentemente hoy está desaparecida.

Estela Caballero de España. Los monolitos denominados Estelas Caballeros de España, eran monumentos que se erigían en los lugares donde habían sido asesinadas personas durante la represión en la retaguardia republicana en Cataluña. Hoy en día se conservan algunas, otras han sido destruidas o derribadas. Una de ella, se alzaba en la Carretera C-63, Les Planes d’Hostoles, comarca de la Garrotxa. Es el lugar donde fue asesinado Juan Llinás Raset en 1936. Y contenía, sin ninguna significación “franquista”, solo el lema “Caballeros de España”. En toda Gerona muchas de estas estelas han sido vandalizas o destruidas.

PROVINCIA DE LÉRIDA

Monumento a los Caídos en Lérida. Este monumento a la Victoria, que popularmente se conocía como Monumento a los caídos, estaba situado en la actual plaza Ricard Vinyes y fue derribado con la remodelación de la plaza a finales de los 60. Unos años más tarde se construyó un nuevo monolito a los Caídos en la plaza Cervantes de la capital del Segre. En 1966 el arquitecto Lluís Domench y Torres proyectó desde la Oficina Técnica Municipal el “Monumento a los Caídos” que, en la primavera de 1969, empezó a erigirse en la Plaza Cervantes, “aproximadamente en el mismo sitio que ocupó la Prisión Provincial donde pasaron calvario muchos de los Caídos que se conmemoran con el presente monumento”, según dijo la prensa del momento. Este monumento fue retirado en noviembre de 2008.

Escudo del cuartel de la Guardia Civil. El símbolo, águila de San Juan, se encontraba en la fachada del antiguo cuartel de la Guardia Civil, situado en el Parque de Gardeny. Se trata de la antigua base militar Gaspar de Portolá en el Turó de Gardeny, junto al Parque Científico y Tecnológico Agroalimentario de Lleida. El relieve en piedra tiene unas dimensiones aproximadas de dos por dos metros estaba situado en la parte superior del edificio, sobresaliendo del mismo coronamiento del mismo. Aunque la mayor parte del recinto militar del Turó de Gardeny fue adquirida por el Ayuntamiento de Lérida en 1998, todavía queda una parte del complejo militar en desuso, la antigua residencia de suboficiales, propiedad del Ministerio de Defensa. Las instalaciones se encuentran en estado de abandono desde la retirada de los militares en 1996. El escudo fue retirado en su momento por el Ayuntamiento.

Fosa común asesinados en 1936 en la Seo de Urgell. La Seo de Urgell es el prototipo de pequeña población que durante la Transición se eliminó cualquier simbología del régimen anterior. Como mucho, se respetó el cementerio pero resignificando, en este caso, lo que había sido un monumento conmemorativo de la fosa común de los vecinos asesinados. Eran en total una cuarentena que fueron ejecutados en otoño de 1936 por elementos de la FAI. En él había una placa referente a las “Hordas marxistas” que fue retirada en 1979, con el primer ayuntamiento democrático. También se retiró un águila y está en estudio una remodelación del espacio. En la fachada de la Iglesia de la Piedad, en la entrada del Claustro, hoy Museo, había una rotulación de “Caídos por Dios y por España, Presentes”, pero desapareció en los años sesenta. En la puerta del Ayuntamiento había una placa conmemorativa de la entrada de las tropas nacionales el 5 de febrero de 1939. Esta placa fue “retirada” clandestinamente a mediados de los setenta y pese a la intensa búsqueda policial nunca fue recuperada.

Monumento a los Caídos en Pont de Balaguer. El 30 de junio de1963, con motivo de un viaje que el General Franco realizó a las tierras de Lérida, el Ayuntamiento inauguró un grupo escultórico en bronce, en recuerdo de las víctimas de Pont de Balaguer que estaba ultimando el escultor Genaro Iglesias. El escultor propuso que fuera representado un campesino, que ha dejado detrás suyo la guerra (por eso llevaba al casco y el fusil abandonado), en un momento de reposo (por eso llevaba la azada) y una bandera. En la placa que había ponía lo siguiente: “El día 30 del mes de junio ​​del año 1963 el Caudillo de España Francisco Franco Bahamonde inauguró este monumento dedicado por esta Muy Noble y Muy Leal Ciudad a los que lucharon y murieron por Dios y por España en la Cabeza de Puente de Balaguer”. La escultura fue retirada en 1982 por el primer ayuntamiento democrático. Actualmente se encuentra guardada en el almacén municipal, aunque ha sido expuesta recientemente en la Biennal de Venecia.

Monumento a los héroes de la retaguardia en Solsona. Se trata de un gran panel grueso de hormigón, de forma curva que simboliza la acogida, sobre un soporte central y con un manantial en la parte de adelante. Todo ello se encuentra sobre una plataforma con escalones que fue obra del arquitecto Gelabert. En el panel hay varias figuras esquemáticas grabadas: en el centro, unas jóvenes campesinas ofrecen comida y vino a las personas de diversas edades que se acercan desde ambos lados. Este monumento fue inaugurado en 1966 y tenía como motivo el reconocimiento a los campesinos (“pagesos”) que ayudaron a los emboscados huidos del terror republicano. El monumento ha sido totalmente resignificado y actualmente se le conoce como monumento Al campesinado (“A la pagesia”).

PROVINCIA DE TARRAGONA

Monumento a los Caídos en Tarragona. El Monumento a los Caídos de Tarragona consistió en la urbanización y el ajardinamiento de un espacio de la ciudad cercano al anfiteatro y la carretera de Barcelona. El monumento en sí estaba formado por un gran pilar que se apoyaba sobre una escalinata cuadrada de tres escalones y tenía dos coronas de flores de bronce en los laterales anchos y una gran cruz grabada en los laterales cortos. En el murete semicircular, estaba la inscripción dedicada a los caídos y la lista de víctimas. El 25 de julio de 1943 fue inaugurado el monumento que fue costeado por donativos particulares y aportaciones de la Cámara Oficial de la Propiedad Urbana, la de Comercio y la Agrícola. El lugar fue llamado Glorieta de los Caídos. Tras la elección del primer Ayuntamiento democrático, se decidió cambiar el nombre del lugar por Jardines de la Reconciliación, eliminar del monumento la simbología y las inscripciones de los fallecidos y hacer extensiva la dedicatoria a todos los fallecidos a causa de la guerra sin distinción de bando. La madrugada del 12 de octubre de 2000 fue derribado el pilar y se remodelaron los jardines, quitando toda significación política y al estanque se le añadió una absurda escultura que representaba a Tales de Mileto.

Universidad laboral Francisco Franco. El proyecto de la Universidad Laboral Francisco Franco se presentó en marzo de 1952 para Tarragona. Las obras se iniciaron el mismo octubre, y fue inaugurada el 8 de noviembre de 1956. Franco visitó sus instalaciones el 24 de octubre de 1957. Tras el día de su inauguración, el cronista del Diario Español escribía: “Tarragona vivió una jornada llena de fervor y entusiasmo”. A pleno rendimiento, la Universidad Laboral tenía capacidad para 4.000 alumnos e impartía ochenta especialidades. Llegó a ser la mayor de España, convirtiéndose en un polo de atracción para alumnos de toda Catalunya. El cantautor Joan Manuel Serrat y el director de teatro Josep Maria Pou fueron algunos de esos jóvenes que llegaron a la Universidad Laboral en su adolescencia. Rodeando el recinto de la Universidad hay 25 pilotes cilíndricos de piedra que tienen en su cima una pieza de piedra de forma circular donde se encontraba la inscripción de la universidad con el nombre de Francisco Franco. En 2017, atendiendo a la Ley de Memoria histórica el Ayuntamiento destruyó todas las inscripciones.

Monolito del Coll del Moro. El monumento del Coll del Moro estaba ubicado en una finca del mismo nombre en la población de Gandesa, justo en el emplazamiento desde donde el General Franco dirigió en varias ocasiones la Batalla del Ebro. El monolito se inauguró en 1953 y fue bendecido por el Arzobispo de Tarragona, coincidiendo con los 15 años del final de aquella trágica batalla. Era una estructura de piedra, de cinco metros de altura, con el escudo de España del nuevo Régimen franquista grabado en la parte más alta y también ostentaba el Yugo y las Flechas. En junio de 2017, la Diputación de Tarragona inició la retirada del monolito que estaba situado en una finca particular. Los terrenos fueron entregados al Ayuntamiento para realizar excavaciones arqueológicas de la necrópolis íbera y las piedras del monolito escondidas en un almacén.

Monumento a los italianos en Caseres. El Corpo Truppe Volontarie (Cuerpo de Tropas Voluntarias o CTV) fue una fuerza italiana de combate de unos 75.000 soldados que Mussolini envió a España para apoyar al bando nacional durante la Guerra Civil. Se trataba de unos 43.000 militares, 32.000 milicianos y 5.500 aviadores. La mayoría de estos italianos eran fascistas convencidos que se alistaron como voluntarios, y muchos ya habían participado en la campaña de Etiopía. La actuación del CTV fue puntual en la batalla del Ebro, pero participó muy directamente en la ofensiva en Cataluña iniciada en diciembre de 1938. Cerca del cementerio de Caseres (Tarragona), se alzó un monumento que el nuevo Régimen dedicó a algunos de esos italianos caídos, con el símbolo del Corpo Truppe Volontarie (CTV). Los que lucharon en la comarca de la Terra Alta pertenecían a la División Littorio, y sus soldados eran conocidos popularmente como los “littorios»”. El monumento se trataba de una lápida blanca, rematada por una cruz, apoyada sobre un pedestal. En la lápida, y bajo el símbolo del Yugo y las Flechas, unido con el símbolo del Corpo Truppe Volontarie, tenía una inscripción tanto en castellano como en italiano que decía: “La luz y la gloria de Cristo cubren los restos triunfales de artilleros italianos que iluminaron al sucumbir el sol imperecedero de la victoriaho intonato la mia ultima canzone alla grave amica voce del cannone”. Fue vandalizado y destruido en agosto de 2021.

Monolito a la IV de Navarra en Prat de Comte. Se hallaba en la Carretera TV-3301 Km 8, Prat de Comte (Tarragona). La IV División de Navarra participó en la Batalla del Ebro y en la campaña de Cataluña. En toda Cataluña se erigieron monolitos donde la famosa unidad participó en combate y tuvo bajas. De estos monolitos muchos han sido destruidos o vandalizados. Otros se mantienen en pie escondidos por la maleza o protegidos por el desconocimiento. A consecuencia de la batalla del Ebro, la IV División de Navarra sufrió las siguientes bajas, que correspondían más de la mitad de una División;- Jefes y oficiales: 50 muertos y 241 heridos.- Suboficiales: 34 fallecidos y 405 heridos.- Tropa: 770 fallecidos y 5.185 heridos.- Total: 834 fallecidos y 5.837 heridos. El monolito de Prat de Compte recordaba a las víctimas de esta división caídas en el noreste de la Venta de Mateo, en el Vértice de la Tosa, la Muela de Encanar y la altura de La Molleta. Asimismo, también recuerda a los muertos en la recuperación de la cota 322 y la ocupación también de la cota 282, cota 300 y las alturas del Sur del camino de Prat de Comte a Benifallet. Además, recuerda las pérdidas que se produjeron en el macizo de la Magdalena. Finalmente, rememora a los muertos en la conquista de la ermita de Santa Magdalena. El 27 de julio de 2021, el monumento fue vandalizado al repicarse las inscripciones grabadas para hacerlas ilegibles. Previamente, el monumento había estado echando al suelo. Se desconoce la fecha en la que tuvo lugar esta primera acción de vandalización.

Monumento a los caídos en Riudoms. Riudoms, villa que vio nacer a Gaudí, era una población tarraconense muy tranquila y mayoritariamente conservadora. Llegada la Guerra Civil fueron asesinados 22 vecinos de los cuales tres eran sacerdotes y, entre los seglares, la mayoría eran tradicionalistas. Tras la contienda se tardó algunos años en levantar un monolito a los caídos, debido especialmente a la pobreza de la población propia de la posguerra. Finalmente, fue inaugurado en el año 1954, instalándose en la actual plaza de l’Om. En 1997, fue trasladado al cementerio municipal. En 2021, a instancias de los regidores de la CUP, y basándose en la Ley de Memoria histórica, el monolito fue desmontado y guardado en un depósito municipal.

Placa a los caídos de Bot. En esta pequeña población, fueron asesinados 13 vecinos, en agosto de 1936, por las milicias anarquistas de la FAI. Tras la guerra, en la fachada de la iglesia de Sant Blai, se colocó una placa metálica en forma de pergamino con los nombres de todos los asesinados, además de tres caídos en combate en el bando nacional,  Junto a los nombres había una gran cruz de tres metros y el lema “Bot a sus mártires”. En 2010, con motivo de una reforma de la iglesia, y de una subvención de la Generalitat de 12.000 euros, se “sugirió” aprovechar la reforma para retirar la placa.

Creu de la Torreta. La Torreta se trata de una torre de vigilancia de origen medieval en San Carlos de la Rápita, donde se encuentra la imagen de un Cristo con los brazos abiertos, En 1965, se erigió en ese marco la Cruz o “Creu” de la Torreta en memoria en los Caídos por Dios y por España. Así lo proclamó el alcalde franquista de la época, Enrique Landete, durante la inauguración del conjunto escultórico de la Torreta y así lo recordaba una placa que fue retirada durante la transición. En 2019, el Ayuntamiento de La Rápita procedió a retirar la Cruz de la Torreta, fundamentando su decisión en el informe del Memorial Democrático que certificaba su origen “franquista” al dictaminar que se colocó en memoria de los caídos por España y “para celebrar la victoria del bando franquista”. Un grupo de concejales en la oposición propusieron, inútilmente, que se realizara un referéndum municipal para que los vecinos decidieran sobre el futuro de la cruz. Pero su ruego no fue atendido.

Viacrucis de Villalba de los Arcos. El Tercio de Requetés de Montserrat llegaba a Villalba de los Arcos el 28 de julio de 1938, para participar en la Batalla del Ebro. La actuación del Tercio de Montserrat contribuyó a mantener intacta la línea defensiva del ejército nacional, teniendo 250 bajas en cinco días. El 19 de agosto, el Tercio de Montserrat tuvo la misión de asaltar frontalmente los parapetos de la posición de Punta Targa, la cota 481. En esa acción el Tercio de Montserrat quedó casi deshecho por segunda vez, con un balance de 58 muertos y 174 heridos. Con los años se creó un conjunto monumental en memoria de aquellos trágicos acontecimientos. Fue promovido y financiado por la Hermandad de Ex-Combatientes del Tercio de Nuestra Señora de Montserrat, y se construyó en tres fases diferentes. En primer lugar, el 12 de octubre de 1963, se inauguró la cruz de Quatre Camins, en sustitución de una cruz de madera anterior que había quedado dañada. En segundo lugar, el 19 de mayo de 1968 se inauguró el monolito de Punta Targa, para depositar los huesos recuperados de soldados de ambos bandos. Finalmente, el 4 de junio de 2000 se inauguró el viacrucis que une las dos colinas, como símbolo de reconciliación de ambos bandos, después de que la familia propietaria de los terrenos cediera su propiedad a la Hermandad.

El viacrucis forma un camino entre las dos colinas, enmarcado con 30 mojones de piedra en memoria de los Requetés caídos y que recorre una distancia de unos 300 metros. El monumento, que ha sido vandalizado, se encuentra situado a unos 2 km de Vilalba de los Arcos. La cruz derruida tenía grabada una inscripción en letras mayúsculas en recuerdo a los muertos que perdieron su vida en esta posición durante la Guerra Civil (“La Hermandad del Tercio de Montserrat, a los que aquí murieron. 1936-1939”). Bajo la inscripción, habían grabadas dos ramas de palmas martiriales entrelazadas. En el inicio del viacrucis, había una estela de piedra y en relieve y letras mayúsculas, una inscripción en catalán apelaba a la reconciliación entre los dos bandos enfrentados a la guerra civil (“Vía crucis de Quatre Camins. símbolo de reconciliación, perdón y paz. Hermandad del Tercio de Montserrat”). En diciembre 2018, los tres monumentos aparecieron destrozados. También apareció destruido el monolito en la IV División de Navarra que se encuentra en la carretera TV-7331, en el término municipal de La Fatarella. Esta acción suscitó el rechazo del Consorcio de Espacios de la Batalla del Ebro cuyo presidente calificó el suceso de “día triste por los que trabajamos para recuperar y conservar la memoria de la batalla del Ebro”.

Monumento a los Caídos en Valls. Esta es otra población en la que proporcionalmente el número de ejecutados fue muy alto, especialmente de sacerdotes. Las cifras son 13 sacerdotes y religiosos y 49 seglares, asesinados. Como en tantas otras poblaciones de esas tierras tarraconenses, el carlismo tenía mucho arraigo. Ello explica el alto número de voluntarios requetés que fueron a Tarragona esperando ser armados en los cuarteles. Pero que esperaron en vano y, volviendo a su población, fueron detenidos. Tras la guerra, Josep M. Fàbregas, alcalde de Valls y Jefe Local de la Falange, decidió crear en 1941 una Comisión Especial Patrocinadora para la construcción del “Monumento en los Caídos por Dios y por España”, en la Plaza de José Antonio (actual Plaza del Cuartel). Se abrió una suscripción popular y de las entidades municipales. El proyecto del diseño fue encargado a Josep Maria Vives Castellet y el monumento fue inaugurado el día 20 de noviembre de 1942, coincidiendo con el aniversario de la muerte de José Antonio. El monumento está compuesto por una base de piedra en forma rectangular envolvente por tres pináculos y que sirve como apoyo de una gran cruz. Delante de la cruz, y sobre un soporte de piedra hay una escultura en bronce representando a un soldado cubierto con un manto, con una espada en una mano y una lanza en la otra. Sobre la cruz de piedra todavía se conserva una cruz de hierro. En 1979 se creó una comisión que consiguió la retirada de la placa de mármol del monumento con la inscripción “A los caídos por Dios y por España” y colocar en su sitio otra placa de mármol con una frase del poeta Salvador Espriu (“Haz que sean seguros los puentes de diálogo y traba de comprender y amar. Salvador Espriu”). Así, ha sido uno de los pocos monumentos que ha conseguido mantenerse en su lugar original.

El Monumento de la Cruz en Solivella. La población de Solivella supuso una auténtica sorpresa durante el Alzamiento, pues un grupo de vecinos se agruparon en tres casas armados y dispuestos a resistir a la República. Fueron sofocados por fuerzas milicianas causando muertos y detenidos. A lo largo de la guerra, buena parte de los detenidos fueron siendo asesinados, llegando al final de la guerra a una cincuentena de muertos. En recuerdo de ellos, nada más acabar la guerra se erigió una gran cruz. El Monumento de la Cruz es actualmente un monumento civil y elemento singular situado en la Plaza de la Cruz del pueblo de Solivella. La cruz contiene dos cuerpos uno arriba del otro con dos plataformas que sobresalen. La primera piedra se colocó el 24 de julio de 1939, pero el monumento no fue construido hasta 1944, siendo diseñado por Josep M. Vives Castellet. Con la transición se colocó una placa donde figuraba el lema en catalán: “A todos vosotros 1936-39”. Con la reforma de 2010, esta placa se retiró, junto con las siglas «FE» del cuerpo superior, al referirse a la falange española. Actualmente realiza la función de cruz de término.

EL MAUSOLEO DEL TERCIO DE REQUETÉS DE NUESTRA SEÑORA DE MONTSERRAT

El Tercio de Requetés de Nuestra Señora de Montserrat fue una unidad militar compuesta por voluntarios catalanes que participó en la guerra civil española en el bando nacional. El 15 de agosto de 1936, se alistaron voluntarios los primeros requetés y la unidad llegó a contabilizar durante la guerra con 1.800 efectivos. Constituyó una de las unidades militares del bando nacional más famosas y condecoradas de la contienda ​ y destacó por su participación en el Frente de Aragón y en la batalla del Ebro, más concretamente en Codo y Villalba de los Arcos donde fue por dos veces prácticamente aniquilado. Los requetés habitualmente hablaban en catalán y las órdenes se daban en este mismo idioma (todos los oficiales salvo el comandante eran catalanes) y en los días de fiesta bailaban sardanas y levantaban castells. El espíritu religioso y de cruzada se vivió de forma muy intensa, de tal forma que 22 excombatientes del Tercio se acabaron ordenando sacerdotes.

El 21 de febrero de 1938, los requetés catalanes formularon la promesa de ofrecer, una vez terminada la guerra, la Bandera del Tercio a la Santísima Virgen de Montserrat y acudir anualmente como romeros renovando el acto de Consagración a la Virgen de Montserrat. Recién acabada la guerra, el 19 de mayo de 1939, el Tercio de Montserrat, participó en Madrid en el Desfile de la Victoria. El 30 de julio de 1939, el Tercio de Montserrat se trasladó a Barcelona, para recibir el homenaje de Cataluña. Misa de Campaña, desfile por el Paseo de Gracia, y comida de honor en el Palacio de la Diputación Provincial. Por la resistencia heroica en Codo le fue concedida la Cruz Laureada de San Fernando Colectiva, en 1943.

El 7 de diciembre de 1956, el arzobispo de Barcelona aprobó los estatutos de la Hermandad de Ex-Combatientes del Tercio Laureado de Nuestra Señora de Montserrat, impulsada por el excombatiente, y por entonces sacerdote Salvador Nonell i Bru. Tras un acuerdo entre la Hermandad y el Patronato de la Montaña de Montserrat decretaba el 18 de setiembre de 1957 la autorización de la construcción del Mausoleo. Los gastos se costearían por suscripción popular y también participaron empresas y el Ayuntamiento de Barcelona donando 100.000 pesetas. El 1 de abril de 1958 se inicia la construcción de la cripta-mausoleo. El 28 de ese mismo año acudían a Montserrat millares de boinas rojas que, tras la celebración de una Misa, acompañaron a los veteranos que desfilaron con la bandera del Tercio hasta el lugar donde ya se hallaban las mismas piedras. Ahí fueron bendecidos por el Abad.

El mausoleo fue inaugurado en 1961 ocupando la llamada Plaza de los apóstoles. El 29 de abril el Abad Aureli M. Escarré consagró y celebró la primera misa en el altar de la cripta del Tercio. Sobre el Mausoleo se erigió, en 1965, una escultura de bronce que representa un requeté moribundo portando una bandera y mirando hacia el camerino que la Virgen ocupa en la abadía de Montserrat. La escultura fue bendecida por el abad Dom Gabriel Mª Brasó, representando la actitud espiritual con la que murieron los combatientes del Tercio de Montserrat: el corazón puesto en Dios y la mirada fija en su Madre celestial, la “Moreneta”. Una placa acompañaba la escultura con la inscripción “Recorda el seu exemple y sacrifici. Terc de Requetès Mare de Déu Montserrat. 1936-1939”. De los restos 319 combatientes del Tercio de Requetés de Montserrat fallecidos en combate, fueron enterrados en la cripta unos 200. Durante la campaña bélica, en períodos de descanso o al acabar la contienda, se fueron señalando los lugares donde los compañeros eran enterrados y con el tiempo se fueron recuperando sus restos. En casos de fosas comunes fue difícil distinguir entre los restos de ahí que el número fuera impreciso, no así la memoria de sus nombres.

La cripta, situada a un extremo de la plaza, consta de una capilla, una cámara sepulcral u osario y un deambulatorio. En el interior se hayan vitrinas con objetos facilitados por los familiares de los requetés, banderines de la unidad o los elementos indispensables para celebrar las misas de campaña. También se encuentra una pequeña exposición de libros y un álbum con las fotos y los nombres de todos los combatientes caídos. La finalidad de la Hermanda era y es principalmente rezar por los fallecidos y atender espiritualmente a los familiares y miembros de la Hermandad. De ahí que, durante mucho tiempo, una vez al mes y por comarcas de Cataluña, se subiera al Mausoleo a celebrar un Misa por esas intenciones. La labor de localización, exhumación, traslado de restos y enterramiento se siguió realizando aún después de inaugurada la cripta. El General Franco visitó el mausoleo al Tercio de Requetés de Montserrat en dos ocasiones, ambas durante la década de 1960, al igual que otras personalidades como la Infanta María Teresa Borbón-Parma, hija de Javier de Borbón-Parma que depositaría en la cripta una corona de laurel.

El Mausoleo, durante décadas permaneció ajeno a la política y a polémicas. Cumplía su función fundacional y a nadie molestaba. Pero la Ley de Memoria histórica de 2017 lo cambiaría todo. En 2018, en el Parlament de Catalunya fue presentada una propuesta de resolución para la retirada del monumento presentada ante el Parlament de Catalunya, por el grupo parlamentario PSC-Units. La propuesta demandaba que en el término de seis meses se adecuara la cripta a la legislación existente. La Hermandad de Ex Combatientes hizo llegar al Parlament un escrito en el que se pedía “no retirar el monumento, cripta ni inscripciones dedicadas al Tercio de Requetés de la Mare de Déu de Montserrat, ubicado en la plaza dels Apòstols, cerca del Monasterio de Montserrat, dentro del municipio de Monistrol de Montserrat, ya que no se trata de elementos de división entre los ciudadanos, no afectan a la cohesión y solidaridad entre las diversas generaciones de españoles en torno a los principios de constitucionales, son de estricto recuerdo privado, no exaltan a los enfrentados, concurren razones artístico-religiosas protegidas por la Ley, y no tienen carácter público sino privado, ya que se encuentran dentro de un recinto de titularidad privada, por lo tanto no se encuentran dentro del ámbito de aplicación de la Ley de Memoria Histórica”. La petición también solicitaba que se procediera con los trámites para declarar la cripta y el monumento Patrimonio Cultural de interés nacional de acuerdo con su valor artístico pero también histórico, pues el carlismo es parte de la historia de Cataluña desde el siglo XIX.

La aplicación de la Ley de Memoria histórica no era tan fácil, pues el Mausoleo se encuentra en un espacio propiedad de la Abadía y, además, no estaba en el catálogo de “monumentos franquistas”. Pero la presión de los partidos políticos, ayuntamientos como el de Sant Cugat del Vallés o el de Barcelona y entidades subvencionadas por el sistema, llevaron a que la Abadía de Montserrat, dispuesta en un principio a mediar una solución honrosa para la Hermandad de Tercio, se viera abocada a tomar una resolución drástica: retirar la estatua del requeté, una estatua que años antes ya había sido desplazada de la cúpula del Mausoleo a una zona ajardinada frente al mismo menos visible. El 23 de agosto de 2018 apareció en La Vanguardia un impactante artículo titulado “Requetés en Montserrat”. El autor era Hilari Raguer, historiador y monje benedictino, quien como asesor del gobierno de Zapatero defendió la exhumación de los restos de Franco en 2004, que se oponía a que el Mausoleo del tercio fuera tocado. Exponía que los requetés del tercio eran catalanes de pura cepa y que habían luchado por su fe y no por el “franquismo”. Hilari Raguer tenía fama entre separatistas e izquierdistas por su trayectoria consolidada de monje progresista y catalanista. Ese artículo acalló muchas voces.

Pero pronto los ataques se reanudarían. A principios del 2019, el Pleno Municipal del Ayuntamiento de Barcelona aprobó revocar la Medalla de Honor de la Ciudad de Barcelona al Tercio de Requetés de Nuestra Señora de Montserrat de acuerdo con el artículo 6 de honores y distinciones del Ayuntamiento de Barcelona. La revocación de la medalla del Tercio, entre otras concedidas a personalidades y entidades franquistas, responde a la iniciativa del Ayuntamiento de Barcelona de “desfranquizar” la ciudad. En palabras de la entonces alcaldesa Ada Colau, “Barcelona es y será ciudad antifascista”. Cuando el revuelo provocado por el PSC amainaba, el 23 de abril de 2021, un grupúsculo independentista, autodenominado Acció per la Independència, profanó la cripta robando alguna de las banderas, estandartes y símbolos de los requetés que había en la cripta. Fueron quemados y lanzaron una campaña por redes contra el Monumento. El 10 de enero de 2022 la Abadía de Montserrat retiró la escultura del requeté. El mismo 10 de enero a media mañana la Hermandad recibió una nueva notificación del Padre mayordomo de la Abadía comunicando que iban a proceder en breve al traslado de la escultura al interior de la Cripta, como así se hizo ese mismo día sin el consentimiento de la Hermandad. Ante este hecho consumado, la Hermandad elevó su protesta al Padre Abad por esta decisión unilateral que considera totalmente inadmisible por no respetar ni el común acuerdo –sostenido hasta la fecha– de que mantener la estatua en su sitio. En un acto de desagravio del carlismo catalán, en 2023, se leyó un manifiesto de protesta que decía: “¡Oh Santa María de Montserrat! Estamos seguros de que no permitirás que se pierdan en el olvido las hazañas de tus hijos y el amor que profesaron a Ti, a tu Hijo, a Santa Iglesia y a la Patria. Que ellos sigan iluminando nuestro combate aquí en la tierra. Y tú, Madre Santísima, protege a nosotros a tus hijos en estas horas de oscuridad y confusión. No permitas que desfallezcamos en la defensa de la fe y nuestras tradiciones, ni que la sangre de nuestros mártires sea estéril”.

Javier Barraycoa

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