RESEÑA
Título: La escuela de la ignorancia”
Autor: Jean-Claude Michéa,
Editorial: Acuarela libros, 2002, 101 págs.
Con el sugerente título de La escuela de la ignorancia, Jean-Claude Michéa, profesor de Filosofía en Montpellier, nos sumerge en uno de los problemas más acuciantes de nuestro tiempo: la educación. Los discursos oficialistas tienden a correlacionar problemas educativos con “falta de presupuesto”. Sin embargo el problema es más profundo, más insidioso, más molesto de reconocer. No se trata de presupuesto, ni siquiera es válido el insustancial discurso de una “pérdida de valores” que nadie sabe qué significa. El problema de la educación, según Michéa, es un problema de diseño social, de decisión política consciente para evitar una Escuela de verdad.
La pregunta que se hacen los más críticos en Francia es por qué se ha aplicado el sistema educativo norteamericano en Europa cuando, a ciencia cierta, con 20 años de experiencia, se conocía su fracaso total. ¿Qué lleva a la elite política europea a condenar a sus jóvenes a sufrir un sistema educativo deficiente e ineficaz? ¿Qué se nos ha pasado por alto? Las respuestas no siempre agradan. Si revisamos los textos e informes menos accesibles de la Comisión Europea, la OCDE o la European Round Table (uno de los lobbies europeos más discretos y eficaces) se descubre las primeras pistas.
No se trata de presupuesto, ni siquiera es válido el insustancial discurso de una “pérdida de valores” que nadie sabe qué significa.
El capitalismo posmoderno ha iniciado el ajuste necesario entre la productividad y la educación. Todos los informes de los expertos señalan que la nueva economía exigirá pocos especialistas técnicos; la tecnología permite que unos pocos especialistas desarrollen los sistemas necesarios para el funcionamiento de la empresa. Por otra parte, los procesos de fusión empresarial reducen las ofertas de altos ejecutivos. Con otras palabras, cada vez más hará falta mejores profesionales, pero en número más reducidos.
A la larga el sistema económico no podrá absorber una masa de ciudadanos bien preparados. La escuela de calidad es necesaria, pero para unos pocos. El resto del sistema educativo es mejor que no funcione. La conflictividad derivada de un sistema educativo generalizado y de alta calidad no podría ser soportada por el sistema económico, donde muchos y bien preparados deberían competir por muy pocos puestos. Mejor dejarlo todo en manos del darwiniano sistema de selección natural y que de un sistema educativo mediocre emerjan por sí mismos los pocos excelentes que necesitará el sistema. La educación universal y de calidad no es un objetivo político. Estos argumentos no son política ficción, antes bien se desprenden de los documentos antes mencionados y corresponden a las elites económico-políticas de la globalización.
La conflictividad derivada de un sistema educativo generalizado y de alta calidad no podría ser soportada por el sistema económico, donde muchos y bien preparados deberían competir por muy pocos puestos.
La lógica de estos objetivos no deja de ser aplastante. Una de consecuencias de “una escuela de la ignorancia” es la producción sistemática de consumidores inmaduros, otro de los engranajes necesarios para que la rueda de la globalización siga avanzando.
Javier Barraycoa
Ciertamente, el ataque directo es a la Memoria, sin Memoria no hay Recuerdo, y sin Recuerdo no hay Actualización de que se pueda manifestar y a dar a conocer la Verdad.
Sí, toda un ataque a la Inteligencia para que se produzca un Voluntarismo con la Sóla Voluntad de Poder
Me gustaMe gusta
Ya se está viendo el cambio profundo de sociedad. Quizas se debería definir el papel de la escuela: saber si sirve para desempeñar una profesión o si se centra en el desarrollo de la persona.
Me gustaMe gusta