175 años de carlismo catalán: La Guerra civil y el franquismo (y 5)

 1.- Claves historiográficas de discusión sobre el origen del carlismo catalán.

2.- La peculiaridad del carlismo catalán

3.- El carlismo catalán durante la restauración(3)

4.- La dictadura de Primo de Rivera y la República (4)

 

5.- La Guerra civil y el franquismo.

montserrat41Brevemente señalaremos la participación del carlismo catalán en el Alzamiento. La orden fue dada por el mismo Tomàs Caylà pero los requetés agrupados en los Cuarteles de San Andrés Palomar hubieron de vivir en su propia carne las contradicciones de los alzados, al intentar imponérseles un brazalete con la bandera republicana. El Requeté ocupó también el edificio de la Universidad de Barcelona, pero las males artes de la Guardia civil, consiguieron su desarme.

Pronto se inició una persecución salvaje en Cataluña contra todos los sospechosos de ser enemigos de la república. De la persecución en Cataluña, el carlismo catalán se llevó la peor parte. El historiador José María Solé ha recogido la tremenda cifra de 701 carlistas asesinados[1]. Si comparamos con asesinados de otras formaciones políticas, podemos comprobar el ensañamiento: 281 asesinados de la Lliga, 231 de la CEDA, 70 de Renovación española, 108 de Falange, etc. La cifra de 701 aún así es insuficiente, pues muchos de los religiosos y sacerdotes asesinados eran carlistas. Esta cifra martirial carlista es con mucho la más alta de todas las regiones españolas.

En cuanto a los hechos de la Guerra, resaltar varios. En primer lugar la resistencia aislada de contingentes carlistas en dos poblaciones aisladas Villalba de los Arcos, donde la proporción de carlistas asesinados sería altísima, y en Solivella, donde unos cuantos requetés resistieron varios días en zona republicana. Sin embargo, la gloria se la llevó el Tercio de Requetés de Nuestra Señora de Montserrat. Una parte de sus componentes, hay que decirlo, no eran carlistas de pura cepa, pero el Tercio supo atraer a numerosos fejocistas, incluso catalanistas lligeros, que habían pasado a zona nacional.  Hoy por hoy la Hermandad del Tercio, podemos afirmar que es la única que sigue pujante y oficia mensualmente una Misa en la Mausoleo sito en la montaña de Montserrat[2].

Los carlistas que se agruparon en el cementerio de Montcada, lugar especial donde fueron asesinadas miles de personas entre ellos centenares de carlistas, el mismo año de la liberación de Barcelona, vieron como se prohibía el acto

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El Tercio desfilando en Montserrat

Tras la Guerra, el carlismo catalán sufrió la más de las terribles decepciones. Los carlistas que se agruparon en el cementerio de Montcada, lugar especial donde fueron asesinadas miles de personas entre ellos centenares de carlistas, el mismo año de la liberación de Barcelona, vieron como se prohibía el acto. Al intentar reabrir los círculos, una prohibición gubernamental lo impidió. El caso más sangrante es el local de La Margarita de Gracia. El 18 de julio de 1936 quedaba una sola letra para liquidar la hipoteca del Círculo. Tras la guerra, las autoridades gubernamentales dieron la razón a la entidad bancaria que reclamaba el local al no haberse satisfecho la última letra. La sangre de tantos mártires no contó nada ante la nueva legalidad. Manuel de Santa Cruz, relata la triste celebración del primer Aplech de Montserrat tras la guerra, en 1939: “Llagada la festividad del año 1939 se encontraban con la paradójica situación de que la guerra estaba ganada, pero el Círculo Carlista de Barcelona clausurado y don Mauricio de Sivatte desterrado; los hombres del Tercio de Montserrat están perseguidos, vejados y apartados. Pero se hace el Aplec. Es un aplech chiquito; es el del triunfo y pare ser el de la derrota”[3]. Como han señalado varios historiadores, el carlismo se encontró por primera vez en su historia con la extraña situación de haber ganado una guerra, pero haber perdido la paz.

renaceDurante el franquismo Cataluña siguió siendo un lugar de especial actividad carlista. Sólo recordar varios hechos, la proclamación de D. Javier como Rey durante el Congreso Eucarístico de Barcelona, la proclamación de la Regencia Nacional Carlista de Estella (RENACE), y la residencia en la Ciudad Condal de D. Carlos VIII. La resistencia de D. Mauricio de Sivatte al franquismo le costó exilios y expropiaciones y podríamos contar muchas y significativas anécdotas que denotan el espíritu combativo y político del carlismo catalán[4]. Tras la muerte de Franco, la transición se inauguraría con un hecho trágico para el carlismo: el Montejurra de 1976. La Regencia Nacional Carlista de Estella, desde Barcelona, dio orden a sus seguidores de no acudir al acto, adivinando lo que se presagiaba. El conflicto de Montejurra comportó una demoralización y un desprestigio del carlismo. Como en toda España, el carlismo catalán fue languideciendo y sólo el grupo de la Regencia mantuvo una militancia claramente política. Será desde Barcelona desde donde se promoverá el Congreso de la Unidad de 1986 que será el último intento de rehacer un carlismo político y unido frente a los desastres que ya se vislumbraban traería la democracia. Durante esos años, el carlismo en Barcelona, salvo breves lapsos, ha mantenido un círculo carlista. En las elecciones generales de 2008 la candidatura al senado de la Comunión Tradicionalista Carlista por Barcelona, conseguía más de 25.000 votos. Es un signo del deseo del carlismo catalán por seguir estando presente en la vida política del Principado.

Javier Barraycoa

NOTAS:

[1] Josep Maria Solé i Sabaté, La repressió a la reraguarda de Catalunya (1936-1939), Publicacions de l´Abadia de Montserrat, Barcelona, 1989, 1 Vol, p. 444.

[2] Durante años, y hasta su fallecimiento, el consiliario de la Hermandad, D. Salvador Novell, mantuvo el espíritu de la Hermandad y editó varios libros que han permitido perpetuar las gestas del Tercio.

[3] Manuel de Santa Cruz, Apuntes y documentos para la historia del tradicionalismo español 1939-1966, Zamora, 1984, 2ª edic., Tomo 1, p. 121.

[4] A modo de ejemplo, decir que Don Mauricio de Sivatte era consciente que el carlismo precisaba de un periódico. Trató durante años vender unas propiedades para conseguir los recursos necesarios, pero el Ayuntamiento franquista le impidió la siempre la venta de los terrenos. Por otro lado, un carlista de su confianza, Luís Luna Gil, fue encargado de estudiar Periodismo para poder ser el futuro director. Pero sistemáticamente fue suspendido en todas las asignaturas por decisión gubernamental.

Un comentario en “175 años de carlismo catalán: La Guerra civil y el franquismo (y 5)

  1. El mayor error del Carlismo fue la no participación en las instituciones, más que sospechosa, de los que se erigieron en sus representantes; por ejemplo Mauricio de Sivatte en Cataluña y Domingo Fal Conde a nivel nacional. La organización del Decreto de Unificación, FET y de las JONS no era 100% carlista pero tampoco era 100% Nacional-Sindicalista; es lo que había para participar y preparar el terreno para después del Caudillo. También ahora se participa en política, dentro de las posibilidades de cada uno, y el régimen de 1978 no tiene nada ni de carlista ni de Nacional-Sindicalista; el Nuevo Estado por lo menos recogía parte de todas las organizaciones que participaron en la Cruzada.
    Lo peor de todo fue el comportamiento de los Borbón-Parma. Javier cómo regente participando en el maqui comunista francés, comprometiendo la no beligerancia española en la II Guerra Mundial; además de colaborar con los enemigos de los Requetés caídos en la Cruzada. Después proclamándose “Rey” apropiándose de una herencia que se le había confiado como albacea. Su hijo Hugo colaborando con los enemigos de España y su hijo Sixto colaborando con las cloacas del sistema; dieron el nefasto espectáculo con muertos y heridos de Montejurra 76. Toda la actividad de esta familia parmesana, como su falta de compromiso firme, solo ha servido y sirve para afianzar la usurpación y el liberalismo.
    La única actuación firme, limpia y con posibilidades; llevada a cabo por el Carlismo después de la Cruzada fue la del Legítimo Rey SMC Carlos VIII de 1943 a 1953 cuando falleció en Barcelona a la temprana edad de 44 años y enterrado en el Monasterio de Poblet Tarragona. Hay que recordar que la Ley de Sucesión española no era Salica sino Semisalica, por lo cual muerto D. Alfonso Carlos sin sucesión los derechos pasaban a los hijos varones de D. Blanca de Borbón hija de Carlos VII. Los hijos varones de Doña Blanca tenían nacionalidad española y estaban comprometidos en la lucha contra el liberalismo y sus cómplices; sobre todo SMC Carlos VIII que participó en el levantamiento de Sanjurjo y fue encarcelado por ello. También hay que resaltar su participación en los sindicatos obreros católicos.

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