175 años de carlismo catalán: La dictadura de Primo de Rivera y la República (4)

 1.- Claves historiográficas de discusión sobre el origen del carlismo catalán.

2.- La peculiaridad del carlismo catalán

3.- El carlismo catalán durante la restauración(3)

 

4.- La dictadura de Primo de Rivera y la República

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Tomás Caylà Grau

La Dictadura de Primo de Rivera fue en principio bien acogida por carlistas como Víctor Pradera. Igual ocurrió en el carlismo catalán, en la Lliga y en tantos catalanes deseosos de que acabaran los asesinatos anarquistas y el desorden social. Pero pronto la Dictadura se tornó letal para el carlismo. Una parte del carlismo de Tarragona se pasó, arrastrado por el diputado tradicionalista Joaquim Bau, a la Unión Patriótica de Primo de Rivera. El Correo catalán empezó a sufrir la censura y frecuentemente salía con recuadros en blanco o se clausuraron círculos y se impusieron multas.

Tras la Dictadura, el carlismo catalán inició la convivencia con la República sometido a las tensiones y corrientes internas a veces opuestas. Es poco conocido fuera de Cataluña el tema del Estatuto de Cataluña de 1931. Una comisión de la Junta Regional de Cataluña, encabezada por Miquel Junyent se ofreció al propio presidente republicano de la Generalitat, Francesc Macià, para colaborar en el gobierno republicano sempre que “no fuera contra sus sentimientos”[1]. El jefe regional, Tomàs Caylà Grau, que sería mártir en 1936, promovió un Estatuto de Cataluña propio. Y –hecho sorprendente- acabó rechazando el Estatuto de Nuria, por ser demasiado moderado en cuestiones forales.

La asistencia de carlistas fue masiva y espontáneamente se organizó una manifestación por las ramblas de Barcelona a la que se sumaban numerosos paseantes, encabezada por una bandera bicolor y una pancarta en honor a la Inmaculada

Ello no quita que el carlismo catalán fue el primero en enarbolar públicamente la bandera bicolor durante la República. Se trató de una Misa en honor de la Inmaculada, en la barcelonesa iglesia de san Agustín. La asistencia de carlistas fue masiva y espontáneamente se organizó una manifestación por las ramblas de Barcelona a la que se sumaban numerosos paseantes, encabezada por una bandera bicolor y una pancarta en honor a la Inmaculada. De forma espontánea, las floristas de las Ramblas lanzaban sus flores al paso de la bandera bicolor. Este acto significó el resurgir del carlismo catalán que se preparaba a afrontar la República.

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Círculo carlista de Capelladas

La convicción de que la República iba a ser profundamente laicista, la crisis definitiva de la Lliga, y la reintegración en el carlismo de los sectores mellistas e integristas, alejaron la Comunión de las tesis y estrategias catalanistas. El carlismo catalán, entonces, como en el resto de España experimentó un sorprendente crecimiento[2] y Barcelona se convirtió en la ciudad de España con mayor densidad de círculos carlistas. En la ciudad Condal había trece círculos, contándose con un círculo central en el Paseo de Gracia en una lujosa finca. Cabe destacar el círculo de Sants, con militantes esencialmente obreros y modelo de ayudas sociales, o La Margarita de Gracia, donde se forjaron sagas de carlistas, de extracción sencilla, como la familia Vives. Nunca ha habido una ciudad en España con tantos círculos carlistas. Cataluña contó durante la República con 60 Círculos: En la provincia de Barcelona 28, en Tarragona 18, en Lérida 12 y en Gerona 2[3].

En la ciudad Condal había trece círculos, contándose con un círculo central en el Paseo de Gracia en una lujosa finca. Cabe destacar el círculo de Sants, con militantes esencialmente obreros y modelo de ayudas sociales

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Encuentro del presidente de la Unión gremial José Sitjás, con obreros

Una iniciativa del carlismo catalán, prácticamente desconocida, fue la Unión Gremial Obrera que constituyó el embrión de un sindicato gremialista contra los sindicatos de clase y dependiendo de él se constituyó la Mutua Sant Jordi del Requeté de Barcelona. Ante la inminencia de la Guerra civil aparecieron hombres como José María Cunill, un requeté de Terrassa y D. Mauricio de Sivatte, que reorganizaron el Requeté y lo prepararon para el Alzamiento. Dar cifras es difícil, pero algunos historiadores calculan que durante la República, el carlismo catalán consiguió organizar –entre juventudes y requetés- a más de 6.000 hombres[4].

NOTA:

[1] Cf. Santiago Galindo, Los partidos monárquicos bajo la República, Rialp, Madrid, 1956, p. 103.

[2] Este resurgir fue paralelo al de todo el carlismo español. En 1935, el Boletín de Orientación Tradicionalista contabilizaba 700 juntas y delegaciones locales, 350 círculos,, 250 secciones de juventudes, 300 agrupaciones femeninas y 80 secciones locales del Requeté. Cf. Martin Blinkhorn, Carlismo y contrarrevolución en España 1931-1939, Crítica, Barcelona, 1979, p. 295.

[3] Cf. Archivo Fal Conde, Secretariado Tradicionalista, “Relación de centros carlistas”.

[4] Cf. Robert Vallverdú, El carlisme català durant la Segona República Espanyola (1931-1936), Publicacions de l´Abadia de Montserrat, Barcelona, 2008, p. 257. Concretamente este autor da la cifra de 6.360 hombres.

2 comentarios en “175 años de carlismo catalán: La dictadura de Primo de Rivera y la República (4)

  1. Víctor Pradera fue gran tradicionalista, pero nunca fue carlista, recomendables sus libros Bandera que se Alza y El Estado Nuevo. Joaquín Bau término reconociendo la usurpación, en los años del Directorio de Don Miguel Primo de Rivera estaba preparándose el camino viendo que D. Jaime no contraía matrimonio y no podía dejar sucesor. Don Mauricio de Sivatte, buen tradicionalista y católico, empezó en la Lliga pasándose a los carlistas viendo como se iban desarrollando los acontecimientos. Tomás Cayla Grau pago sus errores en métodos y tiempos con su vida. En los años de la II República, no teniendo hijo que lo sucediera D. Jaime y ante la pasividad de su tío y sucesor el octogenario D. Alfonso Carlos en nombrar sucesor, muchos alfonsinos tradicionalistas se juntaron con los carlistas para que esos designarán a su dinastía de los tristes destinos como sucesora de D. Alfonso Carlos, y así poderla regenerar o renovar ideológicamente. Este es el motivo del aumento de las organizaciones carlistas y de Requetés en aquella época.
    Sólo el Núcleo de la Lealtad, alzó la voz contra aquella infiltración usurpadora, intento poner fin a confundir cantidad con calidad proclamando Rey a SMC Carlos VIII; pero D. Alfonso Carlos los expulsó de su organización y no pudieron relanzar la proclamación del hijo de Doña Blanca de Borbón hija de Carlos VII hasta 1943. Con todo ello el Carlismo perdió un tiempo vital, que hasta hoy todavía no ha podido recuperar.

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  2. Pingback: 175 años de carlismo catalán: La Guerra civil y el franquismo (y 5) | Anotaciones de Javier Barraycoa

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