El triunfo de la Escuela narcisista

 

En un post anterior prometíamos volver a una obra de Massimo Recalcati titulada, Una hora de clase.

recalcati.jpegEn ella encontramos la descripción del paradigma de la Escuela narcisista, bajo la égida del Mito de Narciso, como contrapuesta a la escuela edípica (reflejo del complejo de Edipo). Por último, la propuesta del autor, intenta rescatar el mito de Telémaco para proponer su modelo ideal de escuela.

La Escuela-Edipo, para el autor (y en una simplificación de la escuela tradicional como modelo meramente totalitario), es un modelo en el que el saber meramente se transmite como una idealización del saber que es traspasado “sacramentalmente” por los maestros, sin importar el contenido. Recordemos que el complejo de Edipo conlleva la idea de una idealización del padre al cual se acabará odiando e intentando asesinar. El motivo es un “deseo” reprimido (hacia la madre). La muerte del padre permitiría la transgresión (el incesto).

La escuela fue vista como un mecanismo totalitario y represivo, cuya esencia se sustentaba en la “alianza” entre profesores y padres contra el niño.

Bajo este paradigma freudiano, Recalcati intenta explicar cómo el tumultuoso Mayo del 68, vendría a ser una traslación de este paradigma. La escuela fue vista como un mecanismo totalitario y represivo, cuya esencia se sustentaba en la “alianza” entre profesores y padres contra el niño. En este caso, el universitario parisino, revelándose contra la autoridad –fuera académica, fuera paterna- no estaría realizando una revolución política, sino manifestando su “deseo de transgresión”.

narcisismo-meccanismi-di-difesa_trequartiAunque no compartimos esta descripción y simplificación del autor, sí que sirve para explicar –como contrapunto- una incómoda realidad: la actualmente triunfante Escuela-Narciso.

Para el autor, “Narciso es la tragedia completamente egótica de perderse en la propia imagen, del mundo reducido a la imagen del propio Yo. El problema no es ya la liberación colectiva del deseo, sino la afirmación cínica de uno mismo”. Esta sublimación del “Yo” que se vive en la sociedad actual, se incuba en la Escuela narcisista. Esta podría definirse en un cambio de alianzas. Ya no son los padres y alumnos que se alían para educar a los alumnos, sino que hijos y padres se enfrentarán a los profesores. En es pacto o colusión de padres e hijos narcisistas que ven en la autoridad que intenta reconducir sus deseos, un peligro mortal.

Ya no son los padres y alumnos que se alían para educar a los alumnos, sino que hijos y padres se enfrentarán a los profesores. En es pacto o colusión de padres e hijos narcisistas

Pero esta alianza tiene un precio, no sólo para profesores sino también para padres y alumnos. El coste es que, al contrario de la posición revolucionaria del alumno frente a la Escuela-Edipo, ahora al alumno se le apaga el deseo (en este caso de aprender) y el apagamiento de su “vocación subversiva”. Antes –según el paradigma foucaultiano- la escuela era vista como una cárcel; ahora se parece a una empresa donde se ensalza la competitividad narcisista.

crisis-brasil-escuela-papa-noel-trae-esperanzas_3_2303281La Escuela ya no es una nueva realidad donde el alumno podría acceder al conocimiento de un universo nuevo gracias al profesor. Ahora la Escuela-Narciso es “especular”. Con otras palabras deja de ser una ventana, para convertirse en un espejo donde el alumno ve en el profesor a uno más como él. Así, dice Recalcati: “Los profesores llevan tatuajes como sus alumnos, muchos los tutean o se convierten en amigos suyos en Facebook, nadie usa corbata ya, las horas de clase están dedicadas a perseguir un silencio y una atención que parecen imposibles de alcanzar”.

El paradigma narcisista no permite el sacrificio. Los exámenes en todos los niveles educativos se simplifican hasta el ridículo. Las notas son discutidas y por definición casi todas son consideradas injustas. Los padres hacen frente común con sus hijos contra el maestro si tiene la ocurrencia de suspender a los pupilos. Todos deben aprobar, todos deben ser reconocidos. Triunfa así un “falso igualitarismo”, sin que cual no se podría sustentar la Escuela-Narciso. No en vano la Escuela-Edipo se fundamentaba en la jerarquía y la diferenciación.

Las notas son discutidas y por definición casi todas son consideradas injustas. Los padres hacen frente común con sus hijos contra el maestro si tiene la ocurrencia de suspender a los pupilos.

Pero quizá, el gozne destruido y que no permite reparación es la pérdida del sentido de la palabra y el lenguaje: “la palabra pierde peso y queda reducida a un sonido carente de sentido”. Con mayor profundidad, se puede afirmar que las palabras, al perder su peso y sentido, se desvinculan también de las consecuencias de las mismas. Las “palabras son meras palabras” y ello tiene dos consecuencias demoledoras para la educación: a) el excurso del profesor no es más que una retahíla de sonidos sin sentido ni conexión con la realidad, por tanto deja de ser importante; b) entre las palabras y la ética se rompe el nexo. Por ello, la Escuela ya no puede “preguntarse por el sentido de la vida”.

bullyingCon palabras más trágicas: la Escuela no tiene nada interesante que ofrecer. De ahí que la educación se convierta en método y negocio. Los alumnos, encerrados en sí mismos, y sin una escuela que les inicie en la apertura al mundo, “genera anorexia mental”. Triste pero cierto destino de una de las instituciones fundamentales para una civilización.

Respecto a la Escuela-Telémaco que aludíamos al principio es un ideal en el que el alumno debería ser como Telémaco, que se educa con su padre en la distancia (Ulises que está regresando a Ítaca), deseando volver a reencontrarse con él para afrontar la realidad. Pero eso es otra historia.

2 comentarios en “El triunfo de la Escuela narcisista

  1. No es lo que yo percibo como profesor. Casos como los narrados arriba se pueden dar, pero existe en la mayoría de los padres el deseo de que sus hijos sean “enseñados”, de que la escuela les ayude en su tarea educativa. Tarea llena, eso sí, de lagunas y errores. Nadie les ha enseñado a ser padres, hoy menos que nunca.

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    • El objetivo de la escuela es muy claro: ayudar a que el niño aprenda a ganarse la vida para cuando sea adulto, tenga que vivir sin los padres y pueda mantener a una familia (sus hijos)

      No es una manera de tener a la parte de la población más vulnerable (por no tener la personalidad formada, y por no tener sentido crítico) para ser ideologizada a la fuerza según los intereses de los políticos y de los que les ordenan en la sombra y en contra de los intereses de sus padres.

      No es de recibo que un chaval llegue a los 18 sin saber ganarse la vida, incapaz de competir con un inmigrante no cualificado y que no sabe hablar español, y que lleva 10 o 12 años recibiendo la información cualificada de que es un burro que no vale para estudiar (y por tanto, de que deber dejar al Partido Progresista que se ocupe de su futuro a cambio de su voto ). Con la misma jugada, le han matado todo intento de progresar con su interés y su ingenio (no vaya a ser que si prospera por si mismo, deje de votar al Partido Progresita).

      Luego nos llevamos las manos a la cabeza con lo de la generación “Nini”, o con la falta de trabajo, o con trabajos no cualificados y con contratos basura.

      Algunos, claro, porque otros insisten que para desarmar a la población nativa europea, es necesario que pase a la Universidad sin conocimientos base, ni formación intelectual, ni interés, porque tiene derecho a un diploma vacío, a estar resentido cuando se encuentre a los veintimuchos años sin trabajo o con un trabajo no cualificado, y a votar a partidos que se nutren desde la Revolución Francesa de este tipo de personas.

      Todo este desastre lo hemos creado nosotros votando a partidos progresistas o a sus imitadores. No hemos aprendido la lección, y ahora vamos a por más (Podemos), a ver si con ésta va la vencida y terminamos de joderlo todo.

      Si a alguien de Marte, a su pregunta de por qué insistimos en poner en el Gobierno de la nación a partidos corruptos que no tienen resultados (salvo robar) y que obviamente nos están arruinando la vida y el futuro de nuestros hijos, le contestamos que “es que son progresistas”, seguro que creerán que los marcianos somos nosotros, no ellos; y que merecemos todo lo que nos pasa, y más.

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