Incómodos

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La democracia nos ha enseñado que sacar el genio es poco tolerante y te convierte en un apestado “facha”. Por eso, nuestra naturaleza se ha adaptado a esa extraña habilidad de disimulo

 

La incomodidad es de por sí algo molesto, pero no tanto por lo que la causa sino porque resolverla suele costar mayor esfuerzo que soportarla. Por ello, aguantamos tantas veces situaciones incómodas esperando simplemente que pasen: sea un mosquito nocturno, un plasta que se nos ha pegado para contar no se sabe que banalidad o un invitado que no sabe comportarse en una fiesta. Las situaciones incómodas se podrían cortar con un golpe de genio o en la mesa o al impertinente mosquito. No obstante, la democracia nos ha enseñado que sacar el genio es poco tolerante y te convierte en un apestado “facha”. Por eso, nuestra naturaleza se ha adaptado a esa extraña habilidad de disimulo o hipocresía que es capaz de soportar las situaciones más incómodas con tal de que no nos acusen de extremistas, ultras o fanáticos y quedar descolocados de los estándares que nos impone la dictadura de la corrección política. Ésta nos obliga a aparentar los que no somos -o postureos- que de otros momentos históricos nadie en su sano juicio hubiera soportado representar falsamente.

La palabra latina commodus nos arroja luz sobre su contario: lo incómodo. Com (unión o convergencia, no confundir con Convergència i Unió) y modus (medida o forma), nos indica que la comodidad no se trata esencialmente de algo físico. Para holguras físicas las madres inventaron la cómoda parada ropa y los mexicanos el poncho para su barriga. O algún listillo inventó el sofá y aburguesó al proletariado acomodándolo a la sociedad de consumo, liquidando definitivamente su papel en la historia. O el jugador se alegra al tener un comodín, que se algo que sirve para todo porque no tiene consistencia en sí mismo (pudiendo ser todo, no es nada). En fin, para no perdernos, la palabra “cómodo” tiene más propiamente una connotación moral que no física. Sentirse cómodo con otros, podríamos decir con propiedad, es el efecto que se produce cuando las personas convergen y se ajustan en sus medidas -no físicas- sino doctrinales, morales y psicológicas. Por eso, normalmente, nadie está incómodo entre amigos y sí entre desconocidos. Ante lo ignoto nos sentimos incómodos pues desconoces el alcance o medida de cómo podrá afectarmos.

Algún listillo inventó el sofá y aburguesó al proletariado acomodándolo a la sociedad de consumo, liquidando definitivamente su papel en la historia.

Como decía Aristóteles, sin amistad no puede haber Polis. Y la amistad implica conocer lo que media (la medida) entre las personas: hasta donde podemos intimar, cuál es la jerarquía natural entre nosotros, reconocer las debilidades de los amigos y nunca manipularlas para dañarles, exigirles hasta donde pueden llegar, para ayudarles a perfeccionarse. La amistad es una praxis vital que requiere conocer y tomar la medida a la gente con un único fin, que se preserve la amistad y la unidad, que es un bien social y la condición de existencia del bien común. Una sociedad donde todos nos sintiéramos incómodos en casi todos los ámbitos de la existencia, sería una sociedad enferma. Y como un enfermo, ante la incomodidad generalizada que sufrimos, la sociedad nos está enviando avisos que sufre una profunda afección que debe ser tratada. Y en esas estamos.

El 17 de agosto, en Barcelona viviremos una de esas situaciones en las que todos estaremos incómodos. Se celebrará (¿celebrará?) un acto conmemorativo de las víctimas de los atentados (yihadistas, aunque la prensa no lo remarque) en Barcelona. Este tipo de actos colectivos deberían ser, a pesar de la tristeza, actos cómodos donde cualquier tipo de personas de toda condición e ideología, convergieran en un mismo dolor y repudio. Donde se ajustasen las medidas de los sentimientos colectivos para que la unidad fuese símbolo de una sociedad que desea el bien y manifiesta unidad repulsión por un mal objetivo. Pero nada de eso sucederá el día 17 de agosto.

Una sociedad donde todos nos sintiéramos incómodos en casi todos los ámbitos de la existencia, sería una sociedad enferma.

Para empezar, La Asociación Catalana de Víctimas de Terrorismo, no podrá ajustarse a nada, pues no ha sido invitada a la celebración y tendrá que adelantar un día su propia conmemoración. El Jefe de Estado estará incómodo, porque sabe que las autoridades locales y regionales no quieren adaptarse a la medida de su rango. Hacer de Rey entre republicanos no debe ser plato de buen gusto, sabiendo que corre el riesgo de que su dignidad se arruine entre una selva de abucheos y matracas separatistas. Pedro Sánchez estará incómodo, pues su deber es flanquear al Jefe de Estado y es consciente que los puentes que ha tendido al separatismo no tienen la media que éste reclamaba, por tanto, también recibirá su dosis de pitidos. Quim Torra estará incómodo porque se presentan en su cortijo unas autoridades que el no ha invitado y que, con sólo su presencia, evidencian que la medida de su cargo es la de un mero presidente regional.

La anfitriona, (Inmacul)Ada Colau, tiene bastantes motivos para estar incómoda y también por cuestiones de medidas. En primer lugar, la de sus trajes. No para de desecharlos porque no se ajustan a un cuerpo en constante expansión. En segundo lugar, cómo contentar a sus descamisados votantes posando con las altas magistraturas del Estado; cómo contentar a la comunidad musulmana teniendo que condenar el yihadismo islámico; cómo presentarse como la garante de una ciudad segura, donde los manteros no paran de aporrear a turistas o a su Guardia urbana; o donde en el Raval, día sí y día también, es testigo de machetazos y heridos. Cómo sentirse cómoda en una ciudad “gobernada” para los desfavorecidos, mientras su teniente de alcalde, el infumable Pisarello -con la excusa de un falso viaje oficial-, se recorrerá un mes de vacaciones en Uruguay a cargo del erario público y con la excusa de un falso viaje institucional. Los separatistas estarán incómodos porque les han pedido que tengan un perfil bajo cuando en realidad les encantaría desgarrar sus cuerdas vocales gritando contra España. Trapero estará incómodo, temiendo que utilicen su imagen en el acto y eso redunde negativamente en su horizonte penal. Y muchos nos sentiremos incómodos, porque toda esa gentuza, de “pura raza” democrática, dice representarnos.

Y así, ante las cámaras de la gran transformadora de la realidad -la televisión- aparecerán un muñido grupo de sujetos incómodos, que no se soportan entre sí y que son incapaces de ajustarse unos a otros para establecer una verdadera amistad

Y así, ante las cámaras de la gran transformadora de la realidad -la televisión- aparecerán un muñido grupo de sujetos incómodos, que no se soportan entre sí y que son incapaces de ajustarse unos a otros para establecer una verdadera amistad. En ese aquelarre de hipocresía, representarán (en el sentido más teatral del término) la “unidad democrática contra el terrorismo”. Si creen que así se fortalece la sociedad, equivocados están. Estas performances unitaristas, esconden la carcoma que desfonda un edificio social apunto de derrumbarse. Lo peor es que cuando estar incómodo se convierte en un estado permanente, es que hemos pasado al estado de enfermedad. En este caso social.

Javier Barraycoa

6 comentarios en “Incómodos

  1. El gran Fernando Paz Dice, suele decir que el separatismo es una patología social, suma de muchas patologías individuales que se estudiará en la psiquiatría.La incomodidad que produce la queja al otro de un dolor que le es contado, puede tener en principio dos tipos de reacciones, la de Santa Teresa de Calcuta y la del que vive para ” lo positivo “,”lo que mola”, lo no “tóxico”, lo que se decía como “no negativo”,
    pero he venido incómodo porque me dolía la pierna de la prótesis, no recuerdo ningún día como este festivo en el que la prótesis me haya incomodado tanto por un dolor no fuerte,
    persistente en algo que parece que no hecho bien por el cirujano o que mi asimetría no resiste bien una prótesis.Conozco alguna persona que no se convierte en un incómodo para otro, porque no se queja aunque tenga un dolor fuerte.Ayer le dije al camarero del bar en el qué paro, que algún economista decía que en enero de 2019 España podría quebrar y él estaba al margen del todo.No sé cuántos millones de españoles,no sólo no parecen incómodos sino no saben nada de Ideologías de Género, de una posible Comisión de la Verdad, porque de hecho siempre hay sido borregos y sólo cambiarían su borreguil de vivir.Me di cuenta anoche que podía ver de nuevo en You Tube “La Misión” y ” El hombre que comprendía el infinito ” y tengo a medias varios excelentes artículos suyos. ¡ A ver como sale el día 17 ! Los argentinos son los que tiene n más cara dura de Hispanoamérica !

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  2. Pingback: “Incómodos”, por Javier Barraycoa

  3. “El destino de la Casa de Borbón es fomentar las revoluciones y morir en sus manos”
    Donoso Cortés.

    Afortunadamente la Legitimidad de Origen y Ejercicio, muerto Alfonso Carlos I ya no reside en esta Casa.

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  4. Este acto es una vergüenza para la Humanidad .
    ¿Cómo se puede caer tan bajo por los sepa ratas ?.
    El molt deshonorable torrat, la falsa colada, pedito, … no tienen suficiente medida de “talla” para representar a NADIE por ser unos impresentables. Si las víctimas del yijadismo del 17A estuvieran vivos para poder , ellos, decirles a esta miseria de políticos la DESHONRA que representan , se quedarían en sus casas.
    ¿ A caso si quien hubiera fallecido en los atentados yijadistas de Bcn fuera la madre, o el hijo … de uno de ellos, seguirían con tan bajísimo perfil y desnivel de moralidad indígnamente humana?. Pues que todos ellos reflexionen …
    Usar un acto, que podría representar , en unión de sus ciudadanos, españoles todos (incluso los que reniegan de ello )
    los más altos, honestos y honrados valores, de una sana y feliz sociedad, remarcándolos, enfatizándolos, en pro de esas fallecidas , arrebatadas
    V I D A S , para hacer todo lo contrario, dando una tristeza y alarmante penosidad, es digno sólo, de una humanidad y sociedad enferma de cáncer, pero además , hasta la médula.
    Reflexionen, porque no todo vale en esta vida.
    ¡ VIVA S. M. , EL REY DE TODOS LOS ESPAÑOLES, FELIPE VI !.
    LOS CATALANES DE BIEN , LE ESPERAMOS CON EL ESPIRITU, LOS BRAZOS Y EL CORAZON ABIERTOS en Barcelona, en memoria de las víctimas del triste atentado yijadista.

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  5. Felicitar al sr.Barraycoa por este artículo en el que nos plasma,en un diagnóstico casi médico, de los males que azotan nuestra Patria y la influencia que los diversos agentes patológicos que la enferman destruyendola de forma teatral pero en modo y resultado real.

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  6. “Edificio social apunto de derrumbarse”

    Efectivamente, esa es la clave del asunto. Sabemos que esto hace aguas, y que Felipe 6 es un parche del R78, como lo fueron Podemos o Ciudadanos, o como lo son Casado y Sánchez

    La pregunta es qué vamos a hacer el día en que el edificio se derrumbe (o en otras palabras, cuando la UE se derrumbe)

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