“MUSICA NOVA”, Hespèrion XXI, Jordi Savall

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Fuente: https://www.alia-vox.com/es/catalogo/musica-nova/

Puede que todo comenzara en aquellos primeros días del nuevo siglo naciente, puede que en mitad de la oscuridad de una noche de invierno de un esperanzador 1400. Un siglo en el que empezarían a conocerse las maravillosas historias y odiseas de una civilización milenaria de nuevo reencontrada, de unos tiempos antiguos donde los filósofos eran los maestros de sabiduría y humanidad, donde la música en las manos de Orfeo era capaz de amansar las fieras más salvajes. Con tantas novedades y maravillas, no es de extrañar que aquel viejo ministril de cuerda quisiera imaginar un sonido nuevo, más expresivo y más rico, con la idea una nueva música, una musica nova que resultaría de fusionar en un único instrumento el canto amoroso de la antigua fídula de arco, el rebab o el rabel trovadoresco y las dulces pulsaciones del viejo laúd morisco, portador de hermosas armonías y ritmos llenos de alegría, un instrumento reemplazado más tarde por la vihuela de mano después de las sucesivas expulsiones de los judíos en 1492 y de los moriscos en 1609.

Nos encontramos en los albores de una nueva etapa de la civilización europea, que deja atrás la vieja Edad Media y que gracias al descubrimiento de la antigua civilización griega empieza a dar vida a un mundo nuevo lleno de ideales y esperanza, belleza y creatividad, descubrimientos y conflictos, sabiduría y fanatismo, un mundo que, en definitiva, intenta situar al hombre en el centro de la vida.

NACE LA VIOLA DE ARCO

Y en ese momento nace ese nuevo instrumento de arco: la viola da gamba, viola de arco o vihuela de arco, a cuyo nombre tenemos que añadir la marca del nuevo período, «viola renacentista». Como el laúd renacentista, ese nuevo instrumento tiene seis cuerdas, afinadas en cuartas, tercera y cuartas, y tiene también siete trastes que dividen la quinta en semitonos y permiten a cada nota conservar y proyectar su resonancia natural.

Como demuestra Ian Woodfield en su libro The Early History of the Viol (Cambridge University Press, 1984), en territorio valenciano quedaron eternizadas las primeras imágenes de ese nuevo instrumento en los últimos años del siglo XV. Las primeras pinturas de ese nuevo instrumento, se realizan hacia 1480 y podemos contemplarlas en las iglesias de San Félix en Játiva y San Esteban de Valencia, así como en otras imágenes de principios del siglo XVI, como en la pintura anónima de escuela valenciana o mallorquina expuesta en el Museo de Bellas Artes de Valencia que representa la Coronación de la Virgen o en la Dormición de la Virgen, también de escuela valenciana y conservada en el Museo de Bellas Artes de Barcelona.

EL CONJUNTO DE VIOLAS

La otra novedad en la creación del nuevo instrumento fue imaginarlo imitando las diferentes voces humanas, es decir, haciéndolo en los diferentes tamaños correspondientes a las respectivas tesituras de esas voces humanas, como soprano, alto, tenor y bajo. Nace así el consort of viols, o conjunto de violas, una de las formaciones fundamentales de la música de cámara del Renacimiento y del primer Barroco del siglo XVII. Como sucede con la invención del instrumento, las primeras creaciones musicales para ese nuevo conjunto deben situarse en torno a las actividades musicales de los reyes de la corona catalanoaragonesa, empezando por Alfonso el Magnánimo, que tras la conquista de Nápoles en 1442 establece allí la corte y crea la primera Academia de las Artes, y muy pronto tras él, en la corte valenciana, por Germana de Foix, hermana de Luis XII de Francia, segunda mujer de Fernando el Católico (1505-1516) y casada de nuevo en 1526 con Fernando de Aragón, duque de Calabria (Andria, Apulia, 1488-Valencia, 1550), aristócrata de sangre real y origen napolitano que desempeñó un importante papel en la política mediterránea de la corona aragonesa a principios del siglo XVI y llegó a ser virrey en Valencia junto con su mujer.

No menos importante fue la aportación de la ciudad de Venecia, verdadera Porta d’Oriente que se mantuvo durante más de dos siglos como uno de los centros más activos de creación y edición musical de toda Europa.

 LA NUEVA MÚSICA

En el repertorio instrumental, poco después de experimentar la interpretación de las canciones vocales con los instrumentos, enseguida se pasa a componer y editar obras especialmente dedicadas a ser tocadas por el órgano, el laúd, las violas y todo tipo de altri strumenti, como puede leerse en numerosas ediciones de la época y concretamente en el prefacio de la colección Musica nova de piezas instrumentales publicada en 1540 en Venecia, de donde hemos escogido el hermoso Ricercare XIV de Girolamo Parabosco sobre la antífona Da pacem expuesta como cantus firmus en la voz de tenor y presente también en las otras diferentes voces. Justamente ese título nos ha inspirado la idea y el contenido de esta grabación. Nacen entonces como «nuevas músicas» las Canzone per sonare, al mismo tiempo que el desarrollo de los nuevos parámetros armónicos y rítmicos en la música de danza, y las complejidades contrapuntísticas en las obras polifónicas (fantasías, In nomines, tientos, canzoni, etcétera) encuentran en el conjunto homogéneo del consort de violas el instrumento ideal para producir la mejor música da camera, aquella en la cual todas las voces se equilibran armoniosamente entre sí sin que ninguna se imponga a las demás.

La práctica musical privada y social con esos instrumentos se extiende muy deprisa en los círculos burgueses y cortesanos en la mayoría de los países europeos como Italia, Francia, Flandes, Castilla, Aragón y Cataluña, y especialmente Alemania y la Inglaterra de la época isabelina y jacobita (hasta el final de los años de la Commonwealth y la Restauración). En este último país encontramos los compositores más creativos (Christopher Tye, William Byrd, Thomas Tallis, John Dowland, John Jenkins, William Lawes, Henry Purcell, etcétera) y es ahí donde al mismo tiempo adquieren gran popularidad la viola de gamba y el conjunto de violas. Hasta el punto de que entre los años 1550 y 1650, durante un almuerzo o una cena de ciertos círculos aristocráticos o burgueses británicos, no saber tocar la viola podía ser motivo de descortesía grave, ya que era muy probable que tras la comida el invitado recibiera una viola con la que tocar una de las voces en el consort que necesariamente se constituía para celebrar con consort songs, danzas, In nomines o fantasías el final de una alegre reunión. Recordemos que esa «época dorada» del conjunto de violas concluye a finales del siglo XVII con las fabulosas Fantasias for the Viols de 1680, para conjuntos de 4, 5, 6 y 7 violas de un joven Henry Purcell de 21 años (ALIA VOX 9859).

INVESTIGACIONES Y PRIMERAS GRABACIONES: 1966-1973

La presente grabación presenta un florilegio de las músicas más representativas de ese repertorio musical, una Musica Nova evocadora de una ideal Armonía de las Naciones que, como podemos comprobar, se desarrolla en el seno de una auténtica Europa Musical ante litteram. Un repertorio que empecé a practicar –hace más de cincuenta años– con el conjunto Ars Musicæ de Barcelona dirigido por el maestro Enric Gispert, durante los años 1966-1967 (grabaciones: La música a Catalunya del Romànic al Renaixement en 1966 y Songs of Andalusia: Music from the Middle Ages and Renaissance con HMV (His Master’s Voice) en 1967, con la soprano Victoria de los Ángeles), después entre 1968 y 1970 en la Schola Cantorum Basiliensis bajo la dirección de mi profesor el doctor August Wenzinger y, a partir de 1971, con el conjunto Ricercar de Michel Piguet (grabaciones: Die Instrumentalvariation in der Spanischen Renaissancemusiky Praetorius–Terpsichore con EMI en 1973, Danses et musiques de la Renaissance italienne con Erato Records en 1975).

HESPÈRION XX: 1973-1999

Con la creación de HESPÈRION XX en 1973 y, al mismo tiempo, el inicio de docencia como profesor titular de viola de gamba y música de cámara en la Schola Cantorum Basiliensis (en Basilea, Suiza), comienza una nueva y fructífera etapa en la que podemos desarrollar un importante trabajo de investigación, interpretación y grabaciones sobre ese repertorio gracias a la incorporación en el nuevo conjunto de violas de mis primeros discípulos más talentosos, como Christophe Coin, Pere Ros, Paolo Pandolfo, Lorenz Duftschmid, Sergi Casademunt, Imke David, Eunice Brandão, Sophie Watillon, a los cuales se añaden en los grandes proyectos (las Fantasias de Purcell, por ejemplo) otros especialistas como Wieland Kuijken, Philippe Pierlot y Marianne Müller. De esta forma, podemos preparar todos los años nuevas producciones que presentamos en conciertos y luego grabamos en discos, gracias al interés y la fiel colaboración, desde 1976, de importantes productores internacionales:

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