José María Arrizabalaga, ¡Ruega por nosotros!

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No, no me he olvidado de Josemari Arrizabalaga. El pasado 27 de diciembre, una vez más, hemos recordado su memoria. Por motivos que no vienen al caso, no he podido escribir en este blog, en su dia natalis (día de nacimiento al cielo). Quería pedir unas oraciones por él, pero tengo la certeza de que su asesinato, no fue un mero asesinato terrorista, sino que tuvo mucho de martirial. Por tanto, me encomiendo a él.

Y también le pido por toda su familia, a la que conozco y admiro. Forman parte de la diáspora vascongada que provocó el odio y la sinrazón etarra. José María Arrizabalaga, no fue de esos últimos en caer. De esos que merecidamente eran ensalzados por los medios de comunicación como medio de propaganda contra ETA. Pues ya habían decretado -desde arriba- que ETA ya no les era útil; y pasaban de héroes a villanos.

No, Josemari fue de los que cayó tempranamente, un 27 de diciembre de 1978. En esas fechas, a los asesinados se les vejaba no sólo con la muerte, sino con funerales casi de escondidas, sin reconocimiento público, como si fueran culpable en vez de víctimas. En su caso, la Guardia Civil cercó Ondárroa para que no pudieran asistir amigos y carlistas de toda España.

Era hermano del ex alcalde de Ondárroa. Su delito, simplemente ser vasco, como sus padres abuelos y bisabuelos; y creer en los mismo que creyeron ellos: en Dios, Patria, Fueros y Rey. A sus 27 años, el jefe de las Juventudes Tradicionalistas del Señorío de Vizcaya, caía abatido en la biblioteca municipal de Ondárroa. Once impactos de bala cercenaron su vida. 

En periódicos como El País, una lacónica nota anunciaba su muerte sin condenarla. Eran esos tiempos en que ETA era muy útil al sistema que se estaba renovando.

No sólo él. Otros muchos carlistas fueron asesinados en esos momentos críticos. Y Más tarde que temprano, saldrá una obra que recogerá su martirio. He aquí algunos de ellos:

Esteban Belderrain Madariaga, asesinado por enfrentarse cara a cara a los etarras del pueblo, Javier Jáuregui Bernaola, de Lemona, no se metía con nadie pero en alguna ocasión había sacado la bandera española al balcón; y otros muchos. Ahora no es momento de repasar toda la lista, pero fueron muchas las familias que sufrieron; bien por ver caer asesinado alguno de sus miembros, bien por recibir atentados contras sus personas y viviendas, o bien simplemente porque se vieron obligados a marchar de su Patria chica.

José María, quizá sea el más emblemático para algunos que entonces éramos muy, muy jóvenes. Su muerte fue algo más que un ejemplo, fue una forma de darnos a entender que el compromiso con la Tradición es algo vital y no meramente un compromiso de un vulgar afiliado de un vulgar partido político.

¡Qué su sangre fructifique!

Ante Dios nunca serás héroe anónimo.
Jaungoikoaren aurrean iñoiz ezera izango ez ezaguna.
(Ordenanza del Requeté)

4 comentarios en “José María Arrizabalaga, ¡Ruega por nosotros!

  1. Minsterio grande el misterio de le iniquidad, pero ánimo el Señor es el Señor y el conduce y hace crecer, de manera escondida y sin ruidos, el Gran Misterio de la Piedad. Santos Mártires de Dios rueguen por nosotros

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