Hoja de ruta de Sánchez hacia la III República (pasando por Ceuta)

Todas las torres de Babel se suelen desmoronar cuando creían llegar a su cima. Y eso es lo que le está pasando a Pedro Sánchez. Él necesitaba cuatro años más de una nueva legislatura como presidente del Gobierno para culminar su hoja de ruta: el advenimiento de la III República. Ello le hubiera perpetuado al poder, pues en sus más húmedos sueños políticos se veía presidente perpetuo de la nueva República. El sempiterno sueño republicano socialista no ha dejado de ser el leit motiv de las izquierdas españolas en sus horas bajas; el acicate para para movilizar a las masas revolucionarias desengañadas de los propios líderes o la zanahoria colgada del palo para seguir votando “progre” … llamémoslo como queramos. Aunque creamos que son sueños imposibles, los sueños utópicos son mucho más poderosos de lo que creemos, especialmente en situaciones desesperadas.

Es evidente que el régimen del 78 se está tambaleando. Pero debido a que Sánchez perderá las próximas elecciones generales, la agonía aún se alargará, como le ocurrió al régimen de la restauración borbónica que duró desde 1876 a 1931. Pero el régimen constitucional no pudo impedir la abrupta llegada de la II República seguida de una guerra civil. El Partido Socialista Obrero Español, en 1975, se tuvo que tragar la “monarquía de Franco”, entre otras cosas porque así lo habían dispuesto Estados Unidos, agradecidos a que Juan Carlos de Borbón abandonara el Sahara para ponerlo en manos de Marruecos (entre otros favores innombrables). La financiación con dinero de las fundaciones socialdemócratas alemanas (proatlantistas) convirtieron a un PSOE marxista-leninista, tras el Congreso de Suresnes en 1974, en un domesticado partido de izquierdas al servicio de los poderes más oscuros, europeístas y mundialistas. Y con el tiempo, el socialismo agradecido, contra la convicción de sus votantes, metió a España en la OTAN.

La espinita del PSOE de tener que tragar con el capitalismo que lo financiaba y con la monarquía de Juan Carlos, se resarció presentándose como un partido federal (compuesto de federaciones) como preludio de la futura España federal. Siempre he pensado que pasar de la actual monarquía a una república sólo podría producirse debido, o bien a una profunda crisis social violenta, o bien mediante la previa y suave transformación del actual régimen constitucional en el de una monarquía federal que reconociera todas las comunidades autónomas como “nacionalidades” federadas. De ahí a pasar a una república federal ya sería un itinerario casi “natural” y sin necesidad de muchas convulsiones internas. Las “inexplicables” (bastante explicables) complicidades y cesiones del PSOE con el secesionismo, tienen su lógica: tensionar las costuras del Estado actual para luego reconstruirlo a su gusto. Los pornográficos ideólogos del socialismo (especialmente los del PSC) lo imaginan y relatan así: hay que volver a refundar el sistema. Las regiones y “nacionalidades” que reconoce la Constitución del 78, se tienen que autodeterminar y reconocer su soberanía particular. Luego, el sentido común, según estos dementes, hará que esas nuevas soberanías se confederen en una república donde la fraternidad de los pueblos será idílica y nos traerá la felicidad y prosperidad eterna. Y hasta aquí sus alucinaciones. Lo del Estatuto de Maragall que aprobó Zapatero, e inició el “procés”, iba por ahí; los pactos con el PNV y Bildu van por ahí; todo va por ahí.

Lo que esconde Ceuta

En el orden práctico, creo que a Pedro Sánchez sólo le interesa el poder y cómo le recordará la historia. Eso afirman los que conocen a los de su círculo más íntimo al que constantemente pregunta cómo cree que será recordado. Y una forma de pasar a la historia es consagrarse como el hombre que trajo la III República a España. Pero para ello necesita una revolución a la vieja usanza, el desplome de la monarquía por sí misma o algún acontecimiento que obligue a reformar la Constitución del 78 y empezar entonces a “colar” la idea de un Estado federal. Independientemente de los intereses de Marruecos, de los secretos inconfesables que tiene de Pedro Sánchez por el espionaje con Pegasus, o los intereses de Israel y Estados Unidos por controlar el estrecho de Gibraltar, la actual situación de Ceuta es de vital interés para los quimeras de Sánchez.

Con la invasión actual, y futuras y previsibles invasiones, se busca que Ceuta sea declarada internacionalmente como “territorio en disputa”, concepto que que contempla la ONU y el derecho internacional. Ello llevaría a un arbitraje internacional o o ser resuelto en la Corte Internacional de Justicia. Mientras tanto, el reconocimiento de la soberanía de este territorio quedaría en suspenso, hasta que llegara una resolución internacional o se aprobara un referéndum de autodeterminación. Todo ello abriría una ventana de oportunidad para Sánchez. La Constitución del 78 reconoce explícitamente a Ceuta y melilla y su derecho a constituirse en comunidad autónoma. Y respecto a su representación en las cortes le reconoce un Diputado a Ceuta. ¿Qué significa? Pues si internacionalmente se suspende la soberanía de Ceuta, o se acepta una soberaíca compartida con Marruecos, ello sería la excusa para plantear una reforma constitucional con la excusa de que Ceuta ya no cabe en la Constitución. Además, el gobierno tiene un as en su manga: tiene la potestad, sin necesidad de una mayoría en el Congreso, de convocar un referéndum NO vinculante sobre una reforma constitucional o simplemente sobre la forma de gobierno. Ello despertaría a toda una izquierda desencantada que actualmente está en sus cavernas lamiéndose heridas. Y Sánchez, soñaba sobre sí mismo, sería su mesías en la tierra.

En fin, insisto, creo que Pedro Sánchez no podrá lograrlo porque el tiempo se ha precipitado y su fin político se acerca, acechado por mil casos de corrupción y la caída inmediata del “guerracivilista” Zapatero. Dejamos muchos flecos que cualquiera puede resolver: los atentados del 11-M con los servicios de inteligencia marroquíes detrás (que llevaron a Zapatero al poder), la prohibición de que Felipe VI visite Ceuta, el silencio y sometimiento de la familia Borbón respecto a la monarquía alauita, el abandono del pueblo saharaui, los tejemanejes de la CIA y del mundialismo. Por lo demás, no me cabe la menor duda de que Pedro Sánchez, en su psicopatía, ha tenido esta hoja de ruta presente en medio de sus desazones nocturnos. La cuestión ya no es sólo qué Marruecos quiera Ceuta, sino qué quiere sacar Pedro Sánchez de Ceuta. El actual régimen sobrevivirá a Sánchez pero debido a los gobisrnos socialistas, y su alternancia, estas están muy debilitadas. Y cuando menos se los espera la gente se acabará desgarrando.

Javier Barraycoa

Un comentario en “Hoja de ruta de Sánchez hacia la III República (pasando por Ceuta)

  1. Digamos que estamos de acuerdo en lo esencial, salo en una cuestión: si los amos de Sánchez lo quieren, volverá a ganar las elección. Eso no depende del pueblo, sino de los que le financian.

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