Cuando el Patrono de España visitó Barcelona

Antes de morir en Jerusalén, según la tradición, Santiago el Mayor, predicó en Hispania llegando hasta los confines del orbe (Finisterre), cruzando las columnas de Hércules y atravesando desde ahí la península. A su desesperación por la falta de conversiones se debe la visita de la Virgen María sobre un pilar en Caesaraugusta (Zaragoza). Se cuenta que Santiago y los siete primeros conversos de la ciudad (conocidos como los siete varones apostólicos) edificaron una primitiva capilla de adobe en la vera del Ebro.

Otra tradición cuenta el viaje al revés: desembarcaría como san Pablo en Tarraco, pasaría por Barcelona y subiría por el valle del Ebro. La primera referencia de la predicación de Santiago en Hispania puede encontrarse a finales del siglo IV, en san Jerónimo, cuando afirma que “Viendo, pues, Jesús a los apóstoles reparando sus redes a orillas del mar de Nazaret, los llamó y los envió al gran mar para convertirlos de pescadores de peces en pescadores de hombres, de modo que predicaran el Evangelio desde Jerusalén hasta el Ilírico y las Españas”. Otros textos, a partir del siglo VI, claramente apócrifos, recrean la visita.

Hornacina con el Patrono de España en la Plaza de Sant Jaume

La devoción a Santiago dio lugar a infinidad de estudios históricos, reputados para su tiempo, como la Prueba evidente de la predicación del Apóstol Santiago el Mayor en los Reinos de España, escrito por Miguel de Erce Ximénez en 1648. Pero, desde mucho antes, la tradición jacobea ya había arraigado en Cataluña. Se sabe que uno de los primeros peregrinos catalanes fue el Abad Cesarí de Montserrat, que fue andando hasta Santiago de Compostela en 1059. De hecho, existen muchas variantes de la ruta jacobea que pasan por Cataluña. Una de ellas empieza en Sant Pere de Rodes y sigue un trazado que pasa por el Monasterio de Montserrat hasta llegar a Alcarràs (Lérida), donde el camino entra en Aragón.

Reza la tradición que el punto exacto donde predicó Santiago es el lugar ocupado por el actual altar mayor de la Catedral

Dice la tradición que Santiago el Mayor llegó a Barcelona y su primera predicación fue cerca de un bosque que iría de la actual plaza de Santa Catalina hasta la Plaza del Pino. Allí, sobre una piedra, y en el lugar que con los siglos ocuparía la Catedral, formó una cruz con dos ramas de pino sobre su cabeza, cruz que por vez primera vieron los españoles. Reza la tradición que el punto exacto donde predicó Santiago es el lugar ocupado por el actual altar mayor de la Catedral. En recuerdo de la cruz originaria, fue alzada otra, de grandes proporciones, en el terrado de la Catedral. No en vano la Seo de Barcelona está consagrada a la Santa Cruz.

La piedra sobre la que predicó Santiago se guardó en la primera Iglesia de San Jaime (sita antiguamente en la actual plaza de Sant Jaume) que, con el tiempo, fue desplazada a la calle Fernando, donde actualmente se venera al santo. En la Plaza de San Jaime (actual sede de la Generalitat y del Ayuntamiento), en la hornacina de un edificio esquinado, una imagen de Santiago, patrono de España, contempla la plaza. Ni los transeúntes ni posiblemente los políticos se habrán dado cuenta de ese testimonio jacobeo. Según el episcopológico de la diócesis de Barcelona, el primer obispo fue San Eterio, discípulo de Santiago (aunque no consta ninguna documentación escrita).

Procesión dels Fanalets de Sant Jaume en Lérida

En Lérida, todavía sigue viva la tradición del paso del patrono de España. Una pequeña capilla del s. XIII, situada en la calle Mayor, conmemora el lugar donde, según una leyenda, el apóstol se clavó una espina en su pie derecho. Era de noche y un ángel con un farolillo le alumbró para que pudiera sacársela. Hoy en día todavía se celebra la romería de Els Fanalets de Sant Jaume (Farolillos de Santiago), la víspera de su festividad. Los niños de la ciudad marchan hasta la Catedral Nueva provistos de farolillos y acompañados por los Gigantes (gegants) de la ciudad. Contra lo que pueda parecer, la devoción al patrono de España fue mucho más fuerte que a sant Jordi. Es por ello que Reyes de la Corona de Aragón y de Mallorca tomaron el nombre de Jaime y absolutamente ninguno el de Jordi.

La Catedral de Barcelona tiene una imagen del santo, justamente en el altar de Santa Teresa, en el claustro de la Sede del Obispo. Según la página web del Obispado de Barcelona, sin inmutarse: «el patrón de España no peregrinó en la Península Ibérica en vida. Murió en Jerusalén en el año 44, de donde no salió en toda su vida». Citando al Mn. Martí Bonet, define al patrón de España como un santo «imaginario» porque muchos le dicen «matamoros» sin haberse «ganado» el nombre. Mn. Bonet, insiste en que «es una superstición inadmisible». Sin embargo, la página, reconoce que «Santiago goza de una gran devoción por parte de los catalanes ya que es muy querido desde tiempos antiguos cuando, como ahora, muchos catalanes salían desde Montserrat para peregrinar camino de Santiago de Compostela». Ciertamente una de las antiguas ermitas de MOntserrat estaba dedicada a Sant Jaume.

Imagen de Santiago en la Catedral de Barcelona
Goigs de las Ermitas de Montserrat dedicado a la Ermita de Sant Jaume

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