El 20-N, conmemoración de la muerte de … Durruti.

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El 20-N, conmemoración de la muerte de … Durruti.

durruti2Pues sí, la providencia quiso que Buenaventura Durruti muriera un 20-N de 1936. Desde luego es una efemérides que debe competir con otras personalidades. Sin embargo, es extraño que la izquierda siempre acalle esta conmemoración. O al menos no dé pábulo cuando podría fácilmente utilizarla para “acallar” al otro 20-N.

Durruti es un personaje cuyo recuerdo inquieta más a la izquierda que a la derecha. La razón es simple. Todos los indicios apuntan que en el frente de Madrid recibió un balazo y no precisamente de frente. Hay hasta ocho teorías diferentes de cómo y quién lo mató. Y ninguna acusa a las fuerzas nacionales que asediaban Madrid. Durruti molestaba, pero molestaba a la izquierda.

Durruti, misteriosamente, había sido enviado a Madrid, cuando él precisamente estaba en el frente de Aragón e -intuyendo- conspiraciones en retaguardia, no quería alejarse demasiado de Cataluña.

Hay hasta ocho teorías diferentes de cómo y quién lo mató. Y ninguna acusa a las fuerzas nacionales que asediaban Madrid. Durruti molestaba, pero molestaba a la izquierda.

durruti1Ciertamente, todo el mundo le tenía respeto, admiración, y bastantes miedo. Su vida fue una epopeya digna de Hollywood: pistolero, anarquista, atracador de bancos, exiliado, organizador de conspiraciones, movilizador de masas. Demasiado potente era su imagen para compararla con políticos mediocres y medradores. Para colmo, tras el 19 de julio no parecía muy dispuesto a aceptar que las instituciones “burguesas” como la Generalitat sobrevivieran. Especialmente tenía puesto el ojo en Companys a quien veía como un peligroso encantador de serpientes que ya estaba engatusando a otros líderes anarquistas. Marchó al frente esperando acabar pronto con los alzados el 18 de julio y luego imponer la revolución en Cataluña.

El 1 de noviembre la República, emitió un Decreto para integrar las columnas anarquistas en el Ejército de la República. La Columna de Durruti se negó. Para el 4 de noviembre se anunció un discurso de Durruti que se emitiría para toda España. El ese discurso se oyeron una palabras que para los hombres de la Generalitat sonaron a una contundente amenaza: “Ya que habláis de disciplina de hierro, os digo que vengáis conmigo al frente. Allí estamos nosotros que no aceptamos ninguna disciplina, porque somos conscientes para cumplir con nuestro deber. Y veréis nuestro orden y nuestra organización. Después vendremos a Barcelona y os preguntaremos por vuestra disciplina, por vuestro orden y por vuestro control, que no tenéis”. 

16 días después una bala por la espalda le mataba en el frente de Madrid.

Estas y otras historias que explican el papel de Companys en el asesinato de más de 8.000 catalanes las puede encontrar mi última publicación Los (des)controlados de Companys.

 

 

 

 

 

 

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