Post-Ítaca
Cuando Lluís Llach era joven, tenía pelo y estaba menos arrugado, nos emocionó con su versión musicada de la poesía Ítaca de Constantino Cavafis. Nosotros, pobres adolescentes, todavía no distinguíamos mucho la compleja realidad. Inocentemente pensábamos que una cosa era la poesía o la música, y otra la política. Aún no habíamos leído a Althusser o Gramsci, entre otros…






