El uso de la esvástica por el nacionalismo vasco (2): la década de los 30

El uso de la esvástica por el nacionalismo vasco (1): los inicios

2ª PARTE

La tesis de los nacionalistas vascos que reconocen el uso habitual de la esvástica la década de los 30, argumenta que desconocían el uso que de ella hacían los nazis. Eso podría se cierto en 1920, cuando Hitler diseñó la bandera nazi, pero en los años 30 la cruz gamada era suficientemente conocida en el mundo. Y sus connotaciones ideológicas y racialistas no podían pasar desaparecidas por ningún movimiento político que se preciara de tal. Qué algunos historiadores nacionalistas afirmen que sólo tras el ascenso de Hitler al poder, el PNV desechó el uso de la esvástica porque eran demócratas, es algo que no se sostiene.

En pleno auge del nacismo, el nacionalismo vasco continuó impulsando el uso de la esvástica como parte de la iconografía simbólica de su ideología. En esta parte del artículo intentaremos mostrar cómo la esvástica se fue extendiendo por todos los ámbitos de la vida cotidiana. Un ejemplo lo tenemos en el cementerio de Ascain (Azkaine en euskera, población situada en el sur de Francia) donde aún hoy encontramos una estela en una tumba del cementerio que luce la cruz gamada. La tumba data del año 1931. Por ese mismo año, aún se podía encontrar que una esvástica adornaba el frontón del pueblo.

Gamada en el cementerio de Azkaine

En 1934, Pedro Garmendia, publicó una obra titulada La Swástica y al año siguiente su traducción al francés: La croix gammé dans le Pays Basque en el Bulletin du Musée Basque, de Bayona. La obra intentaba articular una argumentación errónea: tanto el lauburu como la esvástica representaban lo mismo y eran parte de una más que ancestral historia del pueblo vasco. Sólo dos observaciones tenemos que objetar respecto a esta obra: 1) Garmendía pretende argumentar que el lauburu (esvástica curvilínea) deriva de la esvástica rectilínea, cosa que es indemostrable; 2) Garmendía tiene que reconocer que el lauburu se empieza a reproducir tardíamente a partir del siglo XVI pero sobre todo en los siglos XVII y XVIII, por tanto esta simbología no se pierde en la noche de los tiempos como pretende el relato nacionalista vasco.

La Swástica, de Pedro Garmendia

La gamada en la vida cotidiana del nacionalismo vasco

Pero el caso es que esta obra, como otras, demuestran la preocupación de los nacionalistas por usar la esvástica como un símbolo legitimador de su condición de pueblo autárquico e independiente de cualquier otro. Aunque sin un carácter tan político como en España, la proliferación de la esvástica en las zonas vascas del sur de Francia fue muy amplia en la década de los 30. En la parroquia de Arcanges (Arrangoitze, municipio de Bayona), por ejemplo, Andoni Esparza nos describe una curiosidad. Se trata de tres vidrieras ubicadas en el atrio de la iglesia, encima del monumento a los soldados muertos durante la guerra de 1914-1918. En la vidriera central hay una cruz blanca, con un Sagrado Corazón. Las dos vidrieras laterales son iguales y tienen unos dibujos geométricos y los tres colores de la bandera nacional francesa sobre los que hay colocadas sendas esvásticas. La fecha de las vidrieras sería alrededor de los años 30. También en esta parte de Francia era típico encontrar elementos decorativos o cotidianos como cuberterías que lucían la esvástica.

Vajilla de Lapurdi. Estas piezas muestran elemento decorativo al esvástica

En la portada de un trabajo publicado por H. D. D’Argain (seudónimo de Henry Dop) a mediados de los años veinte, y que trata de un viaje a la España de 1812, se reproducen varias esvásticas. La obra se titulaba L´incursion Espagnole.

Es evidente que para los franceses de la época, la gamada era un distintivo del País Vasco. No obstante, en las Vascongadas el uso de la gamada fue a la par y con más connotaciones políticas y racialistas. No era raro encontrar esquelas dedicadas a los nacionalistas fallecidos con una extraña combinación de la cruz cristiana y la gamada. o representaciones de sabino Arana acompañadas de la esvástica.

Esquela publicada en el diario Euzkadi el 25 de noviembre de 1932. El autor del dibujo es Nicolás Martínez Ortiz.
Sabino Arana acompañado de esvástica

En la década de los 30, era frecuente encontrar publicidad de productos que contenía sin ningún reparo la cruz gamada. Los ejemplos son muchos. De este uso normalizado de la gamada aún nos quedan evidencias o fotografías. Por ejemplo, en la estación de EuskoTren de Amara en San Sebastián existe una placa que incluye dos esvásticas. O fotos de esa época nos desvelan como en Ondárroa (Vizcaya) las embarcaciones nacionalistas lucían la gamada.

EuskoTren de Amara en San Sebastián
Barca en Ondárroa con la Gamada

Una curiosa serie de tarjetas postales de los años 30, titulada “colección de cabezas vascas”. Muestran tipos diversos: ribero, pescador, Aitor, Sabino de Arana Goiri, madre e hijo, mujer, montañero, obrero o estudiante. En todas las postales, el fondo lo constituye una esvástica que combina los colores rojo, blanco y verde. Son obra de un conocido dibujante, Txiki, seudónimo de John Zabalo Bailarín (Manchester, 1892-Londres, 1948). En el caso de la postal correspondiente a Aitor, destaca el collar con la gamada.

colección de cabezas vascas

La gamada en las organizaciones políticas nacionalistas

No pasaría mucho tiempo sin que la gamada apareciera asociada a la figura de Sabino Arana y su movimiento político. En 1930 la gamada la utilizaba el grupo montañero Beti Aurrera en su bandera y la Eusko Ikasle Batza (Asociación de Estudiantes Vascos) en la suya. Del primer Aberri Eguna (Día de la Patria Vasca) celebrado en Bilbao el 27 de marzo de 1932, se conserva algún curioso cartel. El más destacado en  el asunto que nos ocupa es el del conocido pintor y cartelista Nicolás Martínez Ortiz y correspondiente al movimiento de los mendigoizales, que contiene dos pequeñas esvásticas. También se conserva una fotografía que muestra parte del desfile, en el que hay numerosas banderas, entre las que se distingue una que lleva una cruz gamada de gran tamaño. Esta bandera pertenecería a la Emakume Abertzale Batza (Asociación de Mujeres Patriotas).

Bandera con la gamada en el primer Aberri Eguna (1932)

Idoia Estornés, en su obra de 1983 titulada La Sociedad de Estudios Vascos 1918-1936, relata lo siguiente: en la primavera de 1930, estudiantes relacionados la Sociedad de Estudios Vascos, crearon en la capital de España la Agrupación de Cultura Vasca. Fueron especialmente activistas en cuestiones académicas e iniciaron la campaña “Pro Universidad Vasca”. Quisieron contar con personalidades como Ortega y Gasset, Fernando de los Ríos, Ángel Herrera Oria o Miguel de Unamuno, entre otros. En 1932, en medio de la campaña, editaron cinco sellos reivindicativos, de los cuales tres recogían la esvástica. Igualmente, en los ambientes académicos podemos encontrar un escrito, de agosto de 1934, de Euzko Ikastola Batza (Federación de Escuelas Vascas) en el que figura un membrete coronado con la gamada.

Sellos campaña “Pro Universidad vasca”

Otro ejemplo que muestra cuan extendido estaba el uso de la esvástica entre los grupos nacionalistas de las décadas 1920-30 es una fotografía en la que se puede observar a un grupo de militantes donostiarras de EAE-ANV con el emblema del partido en el que resalta una esvástica.

militantes donostiarras de EAE-ANV con
Detalle

Igualmente, el logo de la Junta Municipal del PNV de San Sebastián, diseñada por el ilustrador John Zabalo Ballarin “Txiki”, incluía una esvástica. El sobre que lleva impreso este logotipo se puede observar en el Museo del Cinturón de Hierro sito en Berango.

logo de la Junta Municipal del PNV de San Sebastián
Detalle

Para los que afirman que el PNV en 1933 había mandado dejar de usar la esvástica debido del ascenso de Hitler al poder en Alemania, tenemos una foto que demuestra lo contrario. Se trata de una foto de la inauguración del batzoki de Tolosa dos meses antes de julio del 36. El fotógrafo tolosarra Jesús Elósegui Irazusta captó múltiples imágenes en las que se puede ver una inmensa gamada colgando de la pared de la sede. Por tanto, no queda tan claro que el nacionalismo vasco renunciara por las buenas a la esvástica, a pesar de conocer perfectamente las andanzas del partido nazi.

Batzoki de Tolosa (1936)

Javier Barraycoa

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