El fenómeno “Dolça Catalunya” plasmado en un libro brillante

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El 6 de octubre de 2012, en un Hotel de Barcelona, se reunían 56 catalanes para enfrentarse a un colosal monstruo, fraguado durante años, pero que de repente amenazaba con llevarse a todo por delante: el nacionalismo se manifestaba como una ola independentista que había sido alimentada durante décadas por la administración autonómica catalana. Durante los siguientes años, de esa reunión fueron surgiendo iniciativas y asociaciones que algunas se han convertido míticas en la lucha de la sociedad catalana contra el independentismo. Una de estas realidades fue la aparición de un blog “Dolça Catalunya”. Nadie podría imaginarse que en poco tiempo se convertiría en el blog más leído de España y, posiblemente, en uno de los peores azotes del separatismo. La iniciativa, fruto del entusiasmo y sacrificio de unos catalanes anónimos, no ha contado con un solo euro de las administraciones públicas o extraños mecenazgos. El milagro se hacía realidad: la sociedad catalana aún estaba viva.

“Dolça Catalunya” creó un lenguaje propio, desenfadado pero afilado para enfrentarse a los imaginarios nacionalistas. Expresiones como “el prucés”, “lanació”, los “lazis”, y cientos más se fueron popularizando por las redes. El nacionalismo quedaba desnudo enseñando sus vergüenzas con vídeos caseros, pero de humor mordaz, o con crónicas que nos desvelaban que el nacionalismo era y es un gigante con pies de barro que sólo se sustenta por las subvenciones y el fanatismo que han engendrado los medios afines. “Dolça Cataluña” ciertamente fue un acicate y percutor de la conciencia de muchos catalanes sometidos por el supremacismo nacionalista. Las redes despertaron, cientos de páginas de Facebook aparecieron, las asociaciones antinacionalistas se rearmaron de argumentos, los ciudadanos podían cada día sonreír leyendo el blog. Y, lo que es más importante, los llamados “dolços” nos enseñaron a no casarse con nadie. Pues cuando había que meter el dedo en la llaga de alguna formación política pos sus estrategias dubitativas lo hacían.

“Dolça Cataluña” ciertamente fue un acicate y percutor de la conciencia de muchos catalanes sometidos por el supremacismo nacionalista. Las redes despertaron, cientos de páginas de Facebook aparecieron, las asociaciones antinacionalistas se rearmaron de argumentos, los ciudadanos podían cada día sonreír leyendo el blog

Algún día los sociólogos tendrán que explicar este fenómeno de las redes. Pero a la espera de que eso ocurra, los propios “dolços” han decidido plasmar en un libro el bagaje moral, cultural y político que subyace en el combate contra el nacionalismo. La ironía y el humor del blog podría llevarnos a creer que frente a la revolución de las sonrisas, “Dolça Cataluña” ofrecía la contrarrevolución de las carcajadas. Pero nada más lejos de la realidad. El libro se titula simplemente “Dolça Catalunya” (Libroslibres, 2019) y en él se analiza brillantemente el trasfondo del nacionalismo y la única forma de combatirlo. El texto navega sutilmente entre las profundidades de los principios fundantes de cualquier vida social y política, y el análisis político de los últimos años. Todo ello se describe con un lenguaje que conjuga la sencillez y la rigurosidad, demostrando que se puede llegar a todo tipo de lectores y transmitir ideas fuerza transformadoras.

Entre estas ideas fuerza, se desenmascara el carácter mitológico y cuasirreligioso del nacionalismo. Sin ningún rubor se le define como una religión de sustitución. Y las ideologías convertidas en religiones –propone el libro- acaban irremediablemente en tiranías. Un ejemplo de esta profundidad reflexiva a la vez que claridad de exposición lo encontramos en párrafos como el que sigue: “Cuando lo importante para la vida juntos ya no es procurar el bien común, sino la sumisión a las ideas particulares de los ideólogos de guardia, las cuales muchas veces no tienen que ver nada con la realidad y terminan volviéndose contra el hombre, estamos muy cerca del despotismo” (p. 27). Para contextualizar esta afirmación se tiene que buscar la realidad de Cataluña en su verdadera historia y tradiciones. Entonces, no se puede ocultar que –al igual que toda Europa- en las raíces catalanas encontramos “el cristianismo, la razón griega y la ley romana”.

Entre estas ideas fuerza, se desenmascara el carácter mitológico y cuasirreligioso del nacionalismo. Sin ningún rubor se le define como una religión de sustitución. Y las ideologías convertidas en religiones –propone el libro- acaban irremediablemente en tiranías.

La obra conecta el nacionalismo –en cuanto que falsa religión- con un hastío hacia la verdadera religiosidad, el sentir trascendente del hombre y la caída en la vorágine individualista. De ahí, que se pueda establecer una potente (aunque muchas veces no reconocida) relación entre nacionalismo, secularización y caída en picado de las tasas de natalidad: “De ahí que la automutilación espiritual inducida por el nacionalismo conduzca lentamente al suicidio demográfico” (p. 34). En el orden paralelo, se afirma en el texto que cuando la espiritualidad muere a los pies de las ideologías, también la cultura fenece. Pues si algo queda demostrado en la historia reciente es que las ideologías son incapaces de vivificar las culturas. De ahí que el nacionalismo “ha esterilizado nuestra cultura”.

Sinuosamente, de forma entretenida, rayando ese periodismo de vieja escuela, del que obligaba a pensar, el escrito va deshaciendo falacias y describiendo síntomas. Por ejemplo, ante el imaginario de un solo pueblo catalán enfrentado a la España retrógrada, se denuncia cómo el catalanismo ha provocado una ruptura social prácticamente irreversible. O bien, se describe perfectamente cómo se ha pasado de la falacia de la Revolución de las sonrisas, a la inevitable violencia supremacista del independentismo. Hasta el punto que: “El aumento de la violencia explícita y la intimidación contra los catalanes libres de nacionalismo impulsada desde las mismas instituciones catalanas es muy alarmante” (p. 57). Con otras palabras, en Cataluña estamos viviendo bajo un golpe de estado permanente. Otro tema que se toca, y sobre el que el nacionalismo se pone de perfil es la gravísima situación en el que el nacionalismo ha dejado a la que otrora fuera una de las regiones más ricas y emprendedoras de España. No son afirmaciones. El libro aporta datos, informes irrevocables. Y algo peor si cabe, a Cataluña le han hundido su reputación. Citando a Gustave Thivon, se afirma: “El primer efecto de la idolatría es la ruina del ídolo” (p. 72).

el nacionalismo no sólo tiene un cariz político sino profundamente es también un posicionamiento psicológico: el resentimiento, que se define como: “un impulso de venganza reprimido por la sensación de impotencia”

Otra parte del libro está dedicada a un análisis profundo de la esencia del nacionalismo, y no meramente a sus efectos prácticos en una región como Cataluña. Resumiendo, las cuestiones esenciales tratadas se sintetizarían así: Antes de la Revolución francesa no existía nacionalismo, por tanto es un fenómeno moderno; el nacionalismo es fruto del romanticismo, sin el cual no podríamos entender buena parte de las actitudes psicológicas de los nacionalistas; el nacionalismo no es una ideología moderada pues irreversiblemente acaba en reivindicaciones separatistas y violentas; el llamado “catalanismo moderado” es nacionalismo y no deben engañarnos sus cantos de sirena como la solución al falsamente llamado problema catalán, que en realidad es un problema español (véas páginas 84 y ss.); el nacionalismo no sólo tiene un cariz político sino profundamente es también un posicionamiento psicológico: el resentimiento, que se define como: “un impulso de venganza reprimido por la sensación de impotencia” (p. 87). Reseñarlo todo es imposible, pero basten los títulos de algunos epígrafes para darnos cuenta de lapotencia de este libro: “El nacionalismo es lo contrario del patriotismo”; “El nacionalismo es anticatalán” (p. 104).

Este último epígrafe, nos devuelve a los análisis concretos: la explicación de la tan manida “Reinaixença”, cómo el nacionalismo mata la verdadera lengua catalana artificiando un catalán artificioso como el diseñado por Pompeu Fabra. Ello provoca indirectamente que “el nacionalismo se resiste a aceptar la tradición bilingüe de Cataluña. Y sus milongas históricas no cuela” (p. 113). En este punto se aportan infinidad de datos irrebatibles. Especialmente importante es el qpígrafe titulado “El socialismo catalán es nacionalista” (p. 117). “Dolça Catalunya” se ha destacado en desvelar las falsarias estrategias del PSC y cooperación necesaria para que las tesis nacionalistas siempre prosperen. Esta constante denuncia del socialismo catalán y catalanista, ha provocado que sus medios afines ataquen sin piedad al blog y se haya iniciado una campaña de búsqueda, captura y linchamiento. Pero ni siquiera el poderosísimo PSC y sus tentáculos han podido con los “dolços”.

“Dolça Catalunya” se ha destacado en desvelar las falsarias estrategias del PSC y cooperación necesaria para que las tesis nacionalistas siempre prosperen.

Recomendamos especialmente la parte final del libro. Es la realidad, cruda, pero realidad al fin y al cabo. Encontraremos ahí las líneas maestras para algún día profundizar en cómo los elementos eclesiales catalanistas, han sido tan imprescindibles como el PSC, para armar al nacionalismo y sustentarlo contra viento y marea hasta alcanzar la hegemonía cultural: “De esta complicidad de algunos clérigos deriva la fuerza secularizadora del nacionalismo, que destruye el cristianismo de dos formas: cambiando el cristianismo,  por una idolatría (…) y secando la fe de quienes huyen de la Iglesia al verla identificada con el nacionalismo” (p. 147). Esta reflexión, inevitablemente nos lleva a otra: la colaboración más que sospechosa del nacionalismo con el islam. Es evidente que Cataluña está en una primera fase de islamización que pronto será irreversible. Todo ello ha sido posible por la connivencia de la administración autonómica, pero también con el asentimiento de organizaciones y ONGs eclesiales, que han caído en la trampa de bonhomía. Por eso se afirma atrevidamente en el libro que: “Es posible que la indiferencia y el secularismo de la Cataluñanacionalista engendren una versión del Islam compatible con el proyecto de Jordi Pujol “(p. 152).

Expuesto lo expuesto, asoma un último capítulo sorprendente, y titulado “El problema nacionalista tiene solución” (pp. 161 y siguientes). No desvelaremos su contenido, pues debe ser leído personalmente, con atención, con ánimos de interiorización y que lleven a compromisos personales. Todo lo expuesto ahí emana fuerza y entusiasmo. Quien lo asuma se convertirá en un resistente, en un “dolço”, esto es en uno de tantos héroes anónimos que en la historia salvan su Patria sin pedir nada a Cambio.

Como información adicional, el libro está batiendo récords de venta siendo uno de los más distribuidos por Amazón. Además, los beneficios por derechos de autor, se entregarán íntegramente a la Asociación Pro Huérfanos de la Guardia Civil y a la Fundación Huérfanos del Cuerpo Nacional de Policía.

“Dolça” lectura.

Javier Barraycoa

Escrito para Posmodernia

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