Santa Misa y ofrenda floral por las víctimas de los atentados en Barcelona el 17A

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Ayer sábado fueron muchos los homenajes que se realizaron en la Ciudad Condal en recuerdo de las Víctimas de los atentados del 17A, ahora hace dos años. Las asociaciones Convivencia Cívica Catalana, Movimiento Cívico d´Espanya i Catalans y Somatemps, decidimos organizar una Santa Misa por el sufragio de las almas de las víctimas, por los heridos y familiares. La Misa se celebró en la Parroquia de Belén en las Ramblas, y posteriormente se realizó una ofrenda floral en el lugar donde se paró la asesina furgoneta. Ahí un representante de cada una de las asociaciones realizó un breve parlamento a modo de reflexión. En espera de que llegue la galería de fotos del acto, ahí va nuestra reflexión:

Antiguamente, en los ritos sacrificiales se buscaban víctimas propicias. Ellas eran criminalizadas para representar el mal, así sus verdugos, al sacrificarlas, buscaban redimir a la sociedad de sus males y buscaban bienes y bendiciones. Si nos paramos a pensar un poco, encontraremos una fácil analogía con las víctimas del terrorismo de ETA. El nacionalismo vasco tiene la necesidad de representar a las víctimas como culpables. Los verdugos se convierten en víctimas y las víctimas inocentes quieren hacerlas pasar por verdugos.

Sólo con la llegada del cristianismo se descubrió a la verdadera y única víctima inocente, Cristo. Esta víctima se ofrece ella misma como único sacrificio verdaderamente redentor para las almas y los pueblos. En esta Europa secularizada que ha abandonado sus raíces cristianas y ha iniciado un imparable proceso de islamización con la connivencia de las autoridades políticas, hemos vuelto a revivir el terrorismo que creíamos arrinconado y olvidado.

Todo tipo de terrorismo tiene la misma finalidad aunque en apariencia se presente de modos incluso opuestos. El terrorismo busca víctimas, no simplemente para imponer una sociedad que sueñan o unos ideales que imagina. No, el terrorismo pretende la vejación, la humillación y la descomposición de las sociedades sobre las que ejerce su maquiavélica violencia.

Las víctimas siempre han sido instrumentos del terror para postrar a una sociedad. Por eso el valor de las víctimas que aquí recordamos, dos años después de aquella trágica jornada, es su inocencia política. No se les mató por tener algo personal contra ellas, sino porque representaban una sociedad que quieren destruir.

Y esa inocencia es la que reclama justicia. Una justicia que exige que no sean olvidadas ni manipuladas por políticos deseosos de componendas con los enemigos de nuestra sociedad. Por ello hemos de pedir, también como acto de reconocimiento, que   su sangre vivifique nuestra voluntad y la transforme en un férreo deseo de no ser derrotados jamás por cualquier enemigo del Bien Común y los Principios que fundaron nuestra Civilización. ¡Nunca seremos vencidos por los que utilizan el terror y la coacción para subyugarnos!

No olvidemos nunca a las víctimas de cualquier forma de terror; su olvido sería como ponernos los grilletes de nuestra esclavitud. Mientras que mantengamos vivo el recuerdo de las víctimas del terrorismo, siempre salvaguardaremos la esperanza de nuestra dignidad y libertad, como personas y como Nación.

Javier Barraycoa. SOMATEMPS

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