El nuevo gobierno español inició su andadura con 85 diputados, plegado a los hispanófobos y con un Pedro Sánchez pletórico malgastando caudales públicos volando de juerga en juerga ahora llamadas “acciones culturales”. Da igual, es tonto, malo y no tiene remedio. Es tan autocomplaciente que se ha convencido que hacer concesiones a los separatistas iba a introducir un disenso en Cataluña, que entrarían en la vía autonomista como quien va a Carrefour y, a malas, siempre tendría a Borrell para que, ladrando, llevara las ovejas al redil. Cuba se perdió porque cada nuevo gobierno central era más inútil que el anterior, y en esas estamos. A ver qué nos toca perder ahora.
Han tenido que hacerle un microescrache al juez Llarena, en un restaurante de Palafrugell, para que alguien abriera al menos un ojo. Borrell, el tonto más listo del Ejecutivo de Sánchez, declaró al día siguiente: “en Cataluña se está tensionando el ambiente, y un día me puede ocurrir a mí”. Lo dicho, es el tonto más listo que tiene el gabinete. Y menos mal que ha abierto el ojo clínico y no el otro. En fin, para los que quieran ver las cosas como son ahí va nuestra versión. En Cataluña se está cociendo un ambiente pre “guerracivilista” desde hace tiempo, por mucho que lo negaran reiteradamente los optimistas, los tolerantes y los patriotas constitucionalistas. Incluso algún aturdido mental unionista ha solicitado públicamente tender puentes a la ANC y a Ómnium cultural. ¿Estamos locos?
En Cataluña se está cociendo un ambiente pre “guerracivilista” desde hace tiempo, por mucho que lo negaran reiteradamente los optimistas, los tolerantes y los patriotas constitucionalistas.
Para el que no esté metido en estos fregados, relataremos cómo está la cosa. Salvo honradísimas excepciones, la mayoría de Mossos o policía local, actúan así contra los grupos de limpieza ciudadana (los GDR, los buenos para entendernos). Cuando los detectan por la noche, los detienen e identifican. En muchos casos, aprovechando el desconocimiento legal de los que retiran lazos y esteladas, les confiscan los móviles. Igualmente, uno de los instrumentos básicos para arrancar esteladas y carteles a favor de presos golpistas, son perchas que hay que fabricar manualmente con un gancho metálico al final. Los Mossos interpretan que es un arma blanca y también pasa a ser parte de su botín ilegal. Como para quitar lazos hacen falta cutters, también son tomados como armas blancas y sustraídos a sus dueños.
Cuando los detectan por la noche, los detienen e identifican. En muchos casos, aprovechando el desconocimiento legal de los que retiran lazos y esteladas, les confiscan los móviles.
Otro incidente de hace pocos días se ha producido en Manresa. Unos se empeñaron en poner una estelada en un mástil y otros en quitarla. Estos últimos antes de intentar impedirlo, avisaron a la guardia urbana de la ilegalidad de colocar una estelada en la vía pública. La conversación ha quedado grabada y corre por las redes. El guardia urbano se cachondea y comunica al ciudadano denunciante que no se preocupe … “que ahora mismo aviso al Ejército a quitar la estelada”. Ante esta falta grave de responsabilidad policial, la cosa acabó a tortas, claro. Y Borrell, como hemos dicho, descubriendo la sopa de ajo: Cataluña se está tensionando.
La conversación ha quedado grabada y corre por las redes. El guardia urbano se cachondea y comunica al ciudadano denunciante que no se preocupe … “que ahora mismo aviso al Ejército a quitar la estelada”.
La policía ha de ser profesional, y si se convierte en policía política, acabará dejando de ser policía para convertirse en un grupo de mercenarios. Y finalmente ni eso, porque su función represora ya la acometerán los de la CUP que al parecer ya se están preparando para el control violento de la sociedad. A eso los expertos lo llaman Revolución.
Javier Barraycoa